La Seguridad Social reduce al 0,9% del PIB su déficit gracias al récord de cotizaciones y el rescate del Estado

La Seguridad Social reduce al 0,9% del PIB su déficit gracias al récord de cotizaciones y el rescate del Estado

La Seguridad Social, el organismo cuyo desequilibrio financiero supone un quebradero de cabeza para las cuentas públicas, mejoró su déficit en 2021 hasta reducirlo al 0,9% del PIB, esto es 11.192 millones de euros frente a los 13.131 millones del ejercicio anterior.

El aumento de las transferencias del Estado para la financiación de los denominados «gastos impropios» y de apoyo al equilibrio del organismo que paga más de 10 millones de pensiones, por un lado, y el fuerte aumento en los ingresos por cotizaciones, que crecieron un 10% hasta alcanzar la cifra récord de 131.990 millones de euros, 12.000 millones más.

El departamento dirigido por José Luis Escrivá, explica que esta cantidad equivale a un 11% del PIB y que duplica las previsiones de ingresos propios del organismo, que esperaban un crecimiento del 4,3%. La Seguridad Social, que este año aplicará un recargo a las cotizaciones a cuenta del Mecanismo de Equidad Intergeneracional aprobado en otoño, terminó el pasado mes de diciembre con 19,8 millones de afiliados.

No obstante, alcanzar un récord de ingresos por cotizaciones equivalente al 11% del PIB no es suficiente para hacer frente a las obligaciones del organismo. El gasto en prestaciones creció un 5,9% en 2021 para alcanzar 173.814 millones de euros, una cantidad muy superior a la aportación de las cotizaciones. Por este motivo la Seguridad Social recibió del Estado una transferencia de recursos multimillonaria que ascendió a 47.991 millones de euros, un 5,3% más que el ejercicio anterior.

Estas transferencias forman parte de la cobertura de la salud financiera del organismo que el Estado hace por la vía fiscal para asumir lo que se denominan «gastos impropios» de la Seguridad Social, es decir, aquéllos subsidios y prestaciones que tiene asignados el principal pilar del gasto social del Estado pero no tienen una fuente de ingresos específica que los respalde.

Sin embargo, aun financiando estos gastos vía impuestos, la situación del organismo que paga las pensiones sigue teniendo déficit en su parte contributiva, la sostenida por las cotizaciones. Así, el gasto en pensiones contributivas en 2021 ascendió a 160.558 millones de euros. En total, hasta el pasado mes de febrero había reconocidas 9,9 millones de pensiones contributivas. La prestación media por jubilación ascendía a 1.248 euros, un 5,4% más que el año pasado.

Así la reducción del déficit nominal del organismo afronta todo un reto si se tiene en cuenta que el déficit contributivo es muy superior y afrontará en 2022 un grave riesgo derivado del descontrol de la inflación y el compromiso del Gobierno de revalorizar las pensiones de acuerdo a la evolución del IPC. Hasta el pasado mes de febrero, la reforma de las pensiones suponía ya una factura de 9.453 millones de euros si se cumplían las previsiones de precios para 2022. Por el otro lado, el de los ingresos, la moderación salarial que pide el Gobierno ensancharía el déficit al limitar el aumento de ingresos de la Seguridad Social por cotizaciones.

En este sentido, la revalorización de las pensiones se mantendrá, de lejos como el principal factor que impulsa el gasto del sistema, muy por encima del aumento en el número de pensionistas o del efecto que produce la sustitución de las bajas por las altas con prestaciones superiores. Y difícilmente, con una inflación que roza ya los dos dígitos, podrá ser cubierto con las transferencias del Estado.