Voto de castigo a Boris Johnson en las municipales de Reino Unido

Voto de castigo a Boris Johnson en las municipales de Reino Unido

Elecciones Irlanda del Norte decide su futuro en un voto histórico

Las bases del Partido Conservador han lanzado una ofensiva contra su líder Boris Johnson por considerarle culpable de los peores resultados en las elecciones locales en décadas. Con entorno a dos tercios del voto escrutado los «tories» han perdido 239 concejales y el control de sus distritos tradicionales en Londres como Wandsworth, Barnet o Westminster, por primera vez desde 1964. Los laboristas, por su parte, han ganado 145.

«Hay una gran animosidad contra el «premier» no solo por el «Partygate» y por su falta de integridad, también por su incapacidad para hacer frente al aumento del coste de la vida», declaró John Mallison, líder local de los «tories» en Cumbeland, donde el partido ha perdido 14 concejales frente a los 12 ganados por el Partido Laborista.

«Estamos ante un punto de inflexión«, vaticinó el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, felicitándose por la conquista de los bastiones conservadores en Londres y la ganancia un centenar concejales. «Hemos cambiado al Partido Laborista en pocos meses y ya vemos los resultados. La gente está harta de distracciones y escándalos y quiere soluciones reales a los problemas reales».

«Que yo vea, los laboristas no están ni mucho menos avanzando hacia el poder», replicó por su parte el presidente del Partido Conservador Oliver Dowden, restando relevancia a las pérdidas de los «tories» y a la responsabilidad de Boris Johnson. «Estamos simplemente ante la típica crisis a mitad de mandato».

A su paso por Uxbridge, el propio Johnson desafió a sus críticos alegando que el resultado de los comicios locales ha sido «diverso» y no precisamente apocalíptico como algunos presagiaban. «Estamos a mediados del mandato y esto es algo normal», declaró el «premier». «Tuvimos una noche dura en algunas partes del país, pero en otras hemos tenido ganancias en lugares que no votaban por el Partido Conservador desde hacía mucho tiempo».

El analista Johnd Curtice, considerado como el oráculo de la política británica, aseguró que el relativo avance del Partido Laborista no es en ningún caso suficiente para garantizar una mayoría en unas elecciones generales. «La mejora no se ha notado mucho fuera de Londres», apuntó Curtice. «Y no parece se haya producido un gran cambio ni que se hayan recuperado votantes en el «muro rojo», en localidades como Haterpool o Dudley».

A la luz de los primeros resultados, en los distritos de Londres y en varios municipios del norte el país, los analistas reconocieron que las pérdidas de los conservadores pueden ser al final menores de las que se vaticinaban las encuentras (más de 500 concejales en todo el país, frente a la ganancia de más de 800 por los laboristas y la recuperación del Partido Liberal-Demócrata como tercera fuerza política).

El largo recuento que se extiende también a Gales y Escocia, y a las elecciones de la nueva Asamblea de Irlanda del Norte, donde los resultados no se sabrán hasta última hora del viernes o probablemente el sábado. Los sondeos anticipaban en Belfast una posible victoria histórica del partido nacionalista Sinn Féin sobre los fragmentados partidos unionistas por primera vez en un siglo.

La ubicuidad y el triunfalismo de la líder local de Sinn Féin, Michelle ONeill, dejó paso a última hora a cierta inquietud por el poco entusiasmo demostrado por el largo millón de norirlandeses ante las urnas. La llamada al «voto útil» del Partido Democrático Unionista (DUP) de Jeffrey Donaldson ha podido sin embargo tener un efecto final en las urnas. Aunque se esperaba que las elecciones consolidaran «tercera vía» en el Ulster, representada por el Partido de la Alianza de Naomi Long, éste sólo ha obtenido un escaño.

Los resultados en Belfast tendrán también un fuerte impacto en Londres. El secretario de Irlanda del Norte, Brendin Lewis, ha reconocido que el Gobierno no pretende romper la baraja con la UE por el polémico Protocolo de Irlanda y que prefiere seguir trabajando con Bruselas. Los unionistas han convertido su guerra contra el Protocolo como arma arrojadiza y pueden incluso boicotear el sistema de «poder compartido» que funciona desde el Acuerdo de Paz de 1998 como medida de presión contra el Gobierno.

Aunque el mayor reto al que se enfrentará Johnson en los próximos días es a la reacción de su propio partido ante las pérdidas en gran parte del país y su pérdida definitiva del «tirón» electoral entre los británicos. El «premier» puede volver a ser multado en los próximos días por violar sus propias reglas del Covid en el «Partygate», lo que le pondría en una situación muy comprometida y podría reactivar el fantasma de la moción de censura.