VIDEO: El tercer rompehielos ruso más potente del mundo comienza pruebas en el golfo de Finlandia

VIDEO: El tercer rompehielos ruso más potente del mundo comienza pruebas en el golfo de Finlandia

Los barcos nucleares de este tipo serán capaces de abrir paso a caravanas de naves comerciales a través de los mares helados del Ártico por la Ruta Marítima del Norte.

Sibir, el tercer rompehielos ruso del Proyecto 22220, zarpó el 16 de noviembre desde los Astilleros del Báltico, en San Petersburgo, para realizar pruebas en el mar.

La primera etapa de comprobaciones, que transcurren en el golfo de Finlandia, durará tres semanas, según un comunicado de la compañía.

A bordo del rompehielos nuclear se encuentra una tripulación principal y un equipo de especialistas del astillero.

Según se informa, durante la primera etapa se prestará especial atención al funcionamiento de la unidad de turbina de vapor, los sistemas de propulsión del barco, sus capacidades de navegación y maniobras.

También se probará el funcionamiento de los sistemas de navegación y comunicación y mantenimiento de helicópteros. La entrega de Sibir al cliente, la compañía estatal AtomFlot, que opera la flota rusa de rompehielos nucleares, está prevista a finales del año en curso.

Las naves del Proyecto 22220 son los rompehielos de propulsión nuclear más grandes y potentes del mundo. El concepto de doble calado de estas naves les permite operar tanto en las congeladas aguas del Ártico como en las desembocaduras de los ríos polares.

Con un desplazamiento de 33.500 toneladas, 173,3 metros de eslora y 34 de manga, los barcos de este tipo son lo suficientemente potentes como para abrirse paso entre hielos de hasta tres metros de espesor.

El objetivo de naves de este tipo es abrir paso a las caravanas de cargueros a través de los hielos de la Ruta Marítima del Norte, ubicada a lo largo de las costas septentrionales de Rusia, que está siendo cada vez más atractiva para el transporte global de mercancías dado el derretimiento de las capas de hielo en esta región.

Se estima que en el futuro incluso podría ser una alternativa al canal de Suez que reduciría en aproximadamente 10 días los viajes de Europa a Asia, con las ventajas económicas que ello supone.