«Una amenaza existencial»: por qué revivió el fantasma de la división y el conflicto en los Balcanes

«Una amenaza existencial»: por qué revivió el fantasma de la división y el conflicto en los Balcanes
Guy DelauneyCorresponsal en los Balcanes de BBC

4 noviembre 2021, 06:39 GMT

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Los titulares han sido contundentes: «Retórica radical en Bosnia revive miedos de un nuevo conflicto», «Bosnia está en peligro de ruptura» e incluso «¿Está Bosnia al borde de una nueva guerra?»

Todo esto ha sido provocado en gran medida por el comportamiento de un hombre, el líder serbobosnio Milorad Dodik.

En las últimas semanas, Dodik parece estar haciendo todo lo que puede para socavar la integridad de Bosnia.

Esto no es inusual en un país que continúa profundamente dañado y que es políticamente disfuncional.

Tras la guerra en Bosnia en los 90 y los acuerdos de Dayton alcanzados en Estados Unidos en 1995, el país fue dividido en dos regiones semiautónomas: la República Srpska y la Federación de Bosnia y Herzegovina.

Dodik, representante serbio en la triple jefatura de Estado de Bosnia y Herzegovina, ha estado amenazando con retirar del territorio serbio a instituciones nacionales como la autoridad fiscal, la agencia de medicamentos y, crucialmente, las fuerzas armadas.

Si bien esta retirada no constituiría exactamente la secesión, el supuesto resurgimiento de un ejército de etnia serbia es una perspectiva aterradora para muchas personas en Bosnia.

Y el ya débil gobierno nacional vería aún más disminuida su autoridad.

«Amenaza existencial»

El Alto Representante de Naciones Unidas para Bosnia y Herzegovina, el alemán Christian Schmidt, ha dicho que los planes de Milorad Dodik representan una «amenaza existencial» para el país.

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«Las perspectivas de una mayor división y conflicto son muy reales», adiverte Schmidt.

Sin embargo, es poco probable que las opiniones de Schmidt molesten al líder de etnia serbia, quien en repetidas ocasiones ha declarado que no reconoce la autoridad del Alto Representante.

De hecho, la campaña de Dodik comenzó cuando el predecesor de Schmidt, el austriaco Valentin Inzko, usó sus poderes especiales para imponer una ley contra la negación del genocidio ocurrido en julio de 1995 en Srebrenica, en el que unas 8.000 personas​ de etnia musulmana -la mayoría hombres- fueron asesinadas por fuerzas serbias de Bosnia

Para los observadores experimentados de asuntos bosnios, es fácil ver este drama como el último episodio de una serie de amenazas de Dodik que llevan produciéndose una década y que luego son seguidas por momentos de calma.

Pero en los habitantes de Bosnia, especialmente aquellos que vivieron el conflicto en los 90 en el que murieron 100.000 personas, los titulares de prensa y la retórica nacionalista provocan una reacción visceral.

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Preocupación

«La mayoría de personas están muy preocupadas y pensando en irse de este país por su bien», dice Svetlana Cenic, una conocida economista radicada en Sarajevo.

«La mayoría dice que jamás les verás ponerse un uniforme, luchando o sufriendo por alguien más. No quieren sacrificar a sus hijos nunca más», añade.

Con respecto a Dodik, Cenic solo expresa desprecio. Exfuncionaria de la República Srpska, lo ve como un cobarde cuyo principal objetivo es el poder.

Azra Zornic, profesora retirada de sociología, está más preocupada por la respuesta internacional.

En los 90 trabajó para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y se opone a las divisiones étnicas y la lucha.

«Los ciudadanos están confundidos por la acción de la comunidad internacional, que apoya y recompensa a los destructores del país», dice.

«Están aterrorizados por los reportes sobre la guerra y la desintegración del país. Y también les preocupa las concesiones del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas al chantaje ruso», añade.

Debate en el Consejo de Seguridad

Sus temores sobre Rusia se derivan del debate actual en el Consejo de Seguridad sobre la renovación del mandato de la fuerza internacional de mantenimiento de paz.

Actualmente, esta consta de 600 miembros, se llama Eufor y está liderada por la Unión Europea.

Moscú ha indicado que utilizará su veto, a menos que se eliminen las referencias al Alto Representante internacional en la resolución pertinente.

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Toby Vogel, del centro de estudios Democratisation Policy Council, con sede en Berlín, comparte la preocupación de Zornic.

No cree que sea probable la ruptura de Bosnia o un conflicto grave, pero advierte que los compromisos en el Consejo de Seguridad podrían tener un impacto perjudicial a largo plazo.

La función principal del Alto Representante es supervisar la implementación de los acuerdos de paz de Dayton de 1995, claves para poner fin a las guerras yugoslavas.

«Si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas omite las referencias al Alto Representante, esto permitiría a los serbios de Bosnia declarar la victoria», dice Vogel.

«Se habrían deshecho de la última línea de defensa contra sus ambiciones secesionistas».

Para él, el papel de Christian Schmidt se debilitaría críticamente, enviando una señal de que Estados Unidos, Reino Unido y Francia ya no respaldarían al Alto Representante ni a sus poderes.

El debate en la ONU suena mucho menos dramático que los titulares de los periódicos sobre la guerra y la ruptura.

Pero las consecuencias de esta negociación pueden tener un impacto de gran alcance para el futuro de Bosnia y Herzegovina y su pueblo.

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