Un alto cargo de la UE frena a Sánchez en directo en un debate por pedirle reformar ya el mercado eléctrico

Un alto cargo de la UE frena a Sánchez en directo en un debate por pedirle reformar ya el mercado eléctrico

Fue una travesura del presidente del Gobierno. Pedro Sánchez se sentía cómodo en un debate en Davos sobre energía, porque el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, estaba hablando contra las eléctricas en su misma línea, así que decidió romper el protocolo y forzarle a ir más lejos. Decidió hacer una pregunta a Timmermans ante el estupor de la moderadora Francine Lacqua. «Tengo una pregunta para mi querido amigo Frans. ¿No crees que es el momento de cambiar la regulación del mercado eléctrico?».

Timmermans regaló inicialmente los oídos de Sánchez. «Sí, tenemos que mirar el diseño del mercado eléctrico por la introducción de cada vez más energías renovables». Pero inmediatamente le paró los pies. «No es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. Hay que actuar con cuidado. Llevó 30 años diseñar este mercado y hay que ser cuidadoso para no dañarlo. Es muy complejo. Hay que hacerlo paso a paso». Enfrió así, de nuevo, la petición tradicional del presidente del Gobierno a la UE para que reforme el mercado sin restringir la intervenir el precio del gas a sólo España y Portugal.

Pese a este desencuentro, el debate no transcurrió mal para Sánchez. Timmermans le felicitó por su plan de rehabilitación de viviendas y también el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, elogió su apuesta por las energías renovables. El vicepresidente de la Comisión Europea reconoció además que Sánchez había sido pionero en intentar poner coto a los llamados «beneficios caídos del cielo» de las empresas energéticas. El español recalcó que él ya había dado el paso en septiembre de 2021, aunque omitió que lo tuvo que rebajar hasta el extremo un mes después por la espantada de inversores.

El presidente llegó a repetir dos veces que el sector energético debe acostumbrarse a más control. «No sé por qué se puede intervenir el sector financiero y no el energético», afirmó, en alusión, según fuentes gubernamentales a que se puede requerir capital a la banca o cortar especulación en Bolsa, pero no poner fácilmente un tope a los precios del gas.

En el auditorio se encontraban, entre otros, el propio presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, que se saludó con corrección con Sánchez, pese al choque de las últimas semanas. Galán, por su parte, intervino en otro panel e hizo un llamamiento a «acelerar las energías renovables» y para ello, reclamó «un marco estable».

En línea diferente se pronunció en Davos, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, que coincidió en que es precisa «máxima ambición en la transición energética, pero sin ser ingenuos y caer en pensamientos mágicos». «Hay que repensar la transición energética para equilibrar la seguridad de suministro y la reducción de las emisiones».

Sánchez advirtió ante el auditorio sobre «dirigentes que usan la excusa» de la crisis energética para frenar la transición energética. Y pidió «confianza» en la economía española tanto en el Foro como en sucesivas entrevistas en Bloomberg y CNBC mientras eludió a la prensa española con clara voluntad de no tener que pronunciarse sobre asuntos de política nacional o sobre Juan Carlos I.

Sánchez lanzó sus mensajes habituales en Davos de «compromiso» con el saneamiento de las cuentas públicas, «agenda de reformas estructurales» e «incremento de la productividad y la competitividad» del país. El presidente del Foro, Borge Brende, le dio credibilidad y llegó a pedirle «la receta del éxito económico español» por si puede servir a otros países. Fue un momento inolvidable para Sánchez en Davos, pero España sigue en el furgón de cola de la Eurozona en recuperación de los niveles prepandemia y una tasa de paro que, pese a haber superado los 20 millones de afiliados, sigue doblando la media europea.

El presidente, que se desenvuelve sin dificultad en el Foro de Davos, centró sus reuniones bilaterales en los gigantes de la producción de semiconductores con la zanahoria de la lluvia de millones de fondos europeos que ha aprobado dedicar a este sector en el llamado Perte Chip. Así lo anunció la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, en Madrid, mientras Sánchez lo vendía en Davos a los presidentes de Intel, Micron o Qualcomm. Fuentes gubernamentales aseguran que hay posibilidades a medio plazo con estas empresas tras las explicaciones del presidente del Gobierno. Sánchez pidió al presidente del fondo soberano de Singapur, Temasek, Dilham Pillay que vuelva a invertir en España.