Ucrania anuncia que «todas las mujeres, niños y ancianos» fueron evacuados de Azovstal

Ucrania anuncia que «todas las mujeres, niños y ancianos» fueron evacuados de Azovstal

Guerra en Ucrania Irina Vereshchuk: la ‘dama de acero’ de Ucrania

«Fui elegido Presidente de Ucrania, no de mini Ucrania». Ésta fue la sentencia con la que el líder ucraniano, Volodimir Zelenski, quiso dejar claro hoy a los miembros del think tank Chatham House que una de sus líneas rojas al negociar la paz con Rusia es la integridad territorial de su país. No es la única de las condiciones que chocan con los intereses de Rusia, que siguió adelante con su ofensiva militar con todas las miradas puestas en el desfile militar del lunes.

Ucrania busca a diario establecer corredores humanitarios y soluciones diplomáticas para acabar con la guerra, pero «no siente la disposición de la parte rusa» a conseguirlo, sugirió Zelenski durante su intervención, en la que planteó todas las demandas que está dispuesto a poner encima de la mesa: además de la restauración de las fronteras pre guerra -previas a 2014-, Kiev quiere el retorno de los más de cinco millones de refugiados, la integración en la Unión Europea y rendir cuentas con los rusos.

Ucrania ha afirmado hoy que «todas las mujeres, niños y ancianos» fueron evacuados de Azovstal. «La orden del presidente fue llevada a cabo: todas las mujeres, niños y ancianos fueron evacuados de Azovstal. Esta parte de la misión humanitaria de Mariúpol fue completada», anunció la viceprimera ministra ucraniana Irina Vereshchuk en un comunicado difundido en redes sociales.

El proceso es lento y traumático. Se estima que quedan unos 200 civiles dentro del complejo industrial, todavía bombardeado por las fuerzas rusas y separatistas. El Gobierno ucraniano ha asegurado que su objetivo también pasa por conseguir la salida de los combatientes atrincherados en la planta, entre los que hay miembros del batallón ultraderechista Azov, en la mirilla de Moscú.

Las conversaciones de paz que trataron de lanzarse en Bielorrusia, complementadas en Turquía, llevan semanas paradas. El descubrimiento de los horrores cometidos por los soldados rusos contra los civiles, en sitios como Bucha, y el virulento asedio a Mariupol hicieron imposible el clima de confianza y cordialidad necesario para negociar. Pero los ucranianos no se rinden. Por un lado, piden armas para seguir haciendo frente a las tropas rusas; por el otro, proponen diálogo.

Rusia, por su parte, celebró hoy el haber destruido 18 «instalaciones militares» ucranianas a lo largo de la madrugada del sábado. Alguna de ellas, aseguró Moscú, albergaban «gran cantidad de equipamiento militar recibido de Estados Unidos y países europeos», en las proximidades de la estación de Bogodukhov, cerca de la ciudad de Járkov. La localidad costera de Odesa sufrió un ataque con misiles de crucero rusos este sábado. No hubo que lamentar daños personales. Ucrania no informó del objetivo.

Entretanto, las autoridades declararon toques de queda en Zaporiyia, un enclave a caballo de las dos orillas del Dniéper al que la guerra se acerca lentamente. Tras la toma de su central nuclear, la más grande de Europa, los rusos tratan de rodearla desde el flanco sur. Incluso en Kiev, la capital, el Gobierno ha advertido de la posibilidad de una intensificación de los castigos aéreos en vísperas del Desfile del Día de la Victoria, cuando se espera que Moscú se pronuncie con firmeza sobre la guerra.

Pero, ¿dirá ‘guerra’? Por ahora, la versión rusa es que se trata de una ‘operación especial’, y así lo ha dejado claro a su población persiguiendo el uso de otro vocablo. El viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU, del que Rusia es miembro permanente, tampoco quiso mojarse. En su primer comunicado desde el inicio de la invasión, el grupo adoptó una resolución de apoyo a los esfuerzos negociadores del secretario general António Guterres para dar con una «solución pacífica».

Pero ni «invasión», ni «guerra», ni «conflicto» entraron en el texto final, propuesto por Noruega y México. Todo para lograr el consenso demandado para sacar adelante resoluciones, fruto de un esfuerzo volcado, por el momento, en lograr pequeñas victorias diplomáticas.

Sin acuerdos, la lucha sigue. EEUU prometió ayer 150 millones de dólares más en armas para Ucrania.