Suecia aspira a convencer a Turquía y levantar el veto a su entrada este martes en Madrid

Suecia aspira a convencer a Turquía y levantar el veto a su entrada este martes en Madrid

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Es difícil, casi imposible, pero Suecia no pierde la esperanza. La primera ministra Magdalena Andersson ha visitado este lunes el cuartel general de la OTAN en Bruselas y, tras reunirse con el secretario general, Jens Stoltenberg, y escuchar los informes de sus diplomáticos, cree que todavía es posible un milagro y que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, levante el veto para el inicio de las negociaciones de adhesión de Suecia y Finlandia.

«Turquía tiene algunas preocupaciones y nuestro deseo y objetivo es resolverlas. Hablé el pasado sábado con el presidente Erdogan y fue una conversación constructiva. Emisarios de los tres países, incluyendo Finlandia, se han visto hoy en otra ronda aquí en la OTAN y mi esperanza es que el diálogo se pueda concluir pronto, idealmente antes de la Cumbre», ha explicado la primera ministra.

Los mensajes desde Bruselas en las últimas semanas no eran positivos y todavía el sentir principal este lunes es que no habría tiempo. Turquía veta la entrada de ambos países no porque se oponga en sí, sino porque ahora tiene una mano ganadora para presionar en los temas que desde hace tiempo le preocupan: el respaldo al PKK, el partido kurdo, en el país; las prohibiciones de exportaciones de armas a Turquía o la financiación de asociaciones kurdas, que Ankara considera terroristas. Además de numerosas peticiones de extradición que Estocolmo no ha aceptado hasta la fecha.

Finlandia es convidado de piedra, pues si bien había cuestiones menores, están prácticamente resueltas desde el principio. Pero la negativa de Erdogan se ha mantenido desde mayo y de hecho la retórica ha ido creciendo, pues toda presión sobre este punto parece darle buenos resultados en clave doméstica y electoral. La Alianza, con EEUU a la cabeza, está presionando mucho, pero todas las partes entienden que al final será cuestión de encontrar un compromiso aceptable para todas las partes. El bloqueo no será perpetuo, pero quien más prisa tienen son los que se han expuesto pidiendo la entrada enfadando a Moscú y ahora no están bajo el paraguas de la defensa común.

España lleva tiempo ‘soñando’ con poder presenciar un acuerdo de última hora y al máximo nivel, sería una foto única y un gran respaldo a una cumbre que de por sí viene cargada de temas y decisiones importantes. Erdogan, Andersson y Sauli Niinisto se verán a puerta cerrada antes del inicio de la Cumbre y de la cena de honor en Madrid, a la que están todos invitados por el Rey Felipe VI. Stoltenberg, cauto, no da señales de optimismo, pero no cierra la puerta y el pasado domingo ha reiterado a Ankara que se están haciendo esfuerzos claros para resolver sus preocupaciones. Su jefe de gabinete ha viajado en varias ocasiones para reunirse en Turquía con el Gobierno y ven la ventana de oportunidad.

Para Suecia, las demandas, o el chantaje turco, son también un problema interno. El Ejecutivo estuvo al borde de la caída hace tan solo unos días por una moción de confianza a la ministra de Exteriores. Andersson, desde Bruselas, ha tratado de convencer a los turcos de que se están dando pasos en la dirección que quieren, pero hay más de cosmética de momento que de soluciones concretas, pues el país puede aceptar algunos cambios en su política de venta de armas, quizás, pero no en algunas de las extradiciones que se piden, y que van contra la legislación local y las normas comunitarias.

«Suecia condena el terrorismo en los términos más enfáticos y está completamente comprometida en la lucha contra todas sus manifestaciones y formas, y como aliados estaríamos del todo comprometidos en la política antiterrorista de la OTAN de forma activa. Sobre el PKK la posición está muy clara: si la UE la considera como organización terrorista, también lo será en Suecia. En los últimos años se han reforzado leyes sobre financiación y estamos haciendo la mayor revisión en 30 años del marco, y la nueva ley entrará en vigor el 1 de julio con más alance y más penas», ha señalado la primera ministra.

«Además, se están presentando enmiendas constitucionales para criminalizar la participación en organizaciones terroristas. Suecia seguirá con sus socios en la lucha contra el terrorismo y esto tendrá implicaciones en las exportaciones de material a todos los aliados. La solidaridad estará recogida en el marco regulatorio. Uno de los temas que preocupan a Turquía es la respuesta a las extradiciones. Están siendo revisadas por nuestro sistema legal según los convenios europeos, no somos ni seremos santuarios para terroristas ni protegeremos a gente peligrosa. Ojalá las conversaciones allanen el camino para las solicitudes de adhesión», ha añadido en su comparecencia.

El discurso de los países nórdicos, y del secretario general, es que la entrada de ambos no solo es beneficiosa para ellos, sino para la seguridad común. «Las peticiones de entrada son históricas, y que formaran parte reforzaría la seguridad transatlántica en el momento más delicado desde la Segunda Guerra Mundial. Todos los aliados estamos de acuerdo en la política de puertas abiertas y todos creen que la OTAN sería más fuerte», ha dicho Stoltenberg.

«En Suecia estamos llevando a cabo el mayor esfuerzo desde los años 50 y estaremos en el 2% del PIB en gasto en defensa como tarde en 2028. Estamos reforzando la seguridad, reactivando el servicio militar, acelerando las compras de equipo y reforzando las capacidades de defensa e inteligencia. Pero no es suficiente. Con Suecia y Finlandia como miembros la seguridad se reforzaría para todos, seríamos proveedores y estamos plenamente comprometidos con el Tratado de Washington y toda la doctrina. Nuestras vulnerabilidades ante amenazas externas aumentan hasta que seamos miembros. Ese resultado sería buena noticia para toda la OTAN. La seguridad de todos, incluyendo Turquía, estará mejor garantizada», ha dicho la líder sueca.