Sánchez ante el Foro de Davos: «No sé por qué se puede intervenir en el sector financiero y no el energético»

Sánchez ante el Foro de Davos: «No sé por qué se puede intervenir en el sector financiero y no el energético»

Hasta dos veces lo ha repetido en un debate sobre energía en el Foro de Davos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ironizó con el desequilibrio que, en su opinión, «la mayoría de políticos y economistas» aplican a los distintos sectores económicos a la hora de tolerar o no intervenciones públicas. «No sé por qué se puede intervenir el sector financiero y no el energético», afirmó en un panel en el que también participaba el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans.

Fuentes gubernamentales puntualizaron a este diario que se refería no a nacionalizar empresas, sino a los controles que se aplican con normalidad en el sector financiero como los requerimientos de capital a la banca o las ventas a corto en los mercados y, sin embargo, se ve con hostilidad imponer límites de precios en el mercado energético.

Sánchez ha reivindicado también ante el auditorio haber sido «el primer gobierno» que implanta una legislación contra los llamados «beneficios caídos del cielo». Fue el pasado septiembre, aunque posteriormente tuvo que suavizar el hachazo casi en su totalidad. Timmermans le ha dado la razón en cuanto a ese papel pionero y ha animado a otros gobiernos europeos a actuar también contra los beneficios extraordinarios del sector energético, aunque en su caso, no parecía referirse a las empresas eléctricas como sucede en España. En primera fila del auditorio se encontraba el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, que ha asistido a todas las intervenciones de Sánchez en debates de Davos pese a los choques de las últimas semanas.

Sánchez se ha ido creciendo en el coloquio y ha llegado a la travesura de preguntar en directo a Timmermans si no cree que es hora de reformar el mercado europeo energético como viene pidiendo desde el pasado año y no limitar la intervención a la llamada «excepción ibérica». El socialista holandés ha asentido sobre la necesidad de la reforma por los altos precios de la electricidad, pero ha vuelto a parar los pies al español: «No se puede hacer de la noche a la mañana. Es muy complejo»

Tanto ante el auditorio de Davos como en cadenas internacionales de televisión, el presidente del Gobierno presenta a España en Davos como una solución futura al problema de la Unión Europea de dependencia de Rusia. «España y, yo diría, el sur de Europa, podrán dar una respuesta a esta dependencia energética de la energía fósil de Rusia», dijo Sánchez a la cadena estadounidense CNBC al asistir al Foro Económico Mundial de Davos.

El presidente reivindicó que la industria regasificadora de España representa el 37% de la capacidad total de la UE y, casi la mitad de capacidad de almacenamiento del gas natural licuado. Más aún, si incluye a Portugal. El problema es que esta capacidad no ha sido explotada hasta ahora por el rechazo francés y del propio Gobierno de Sánchez a impulsar un nuevo gasoducto por los Pirineos, el llamado Midcat, pero la Comisión Europea considera ya «crucial» recuperar este proyecto.

Sánchez remarca que, aunque el gas sigue siendo relevante, el futuro son las energías renovables. «Esta guerra también nos ha dado una lección muy importante, y es que las energías renovables, el hidrógeno, la eficiencia energética no sólo son un gran aliado para que los países y las economías puedan hacer frente a los esfuerzos del cambio climático, sino que en este escenario geopolítico tan complejo y tan incierto nos van a proporcionar también medios para aumentar nuestra resiliencia y autonomía«, añadió.

Ante las reiteradas preguntas en la CNBC sobre la capacidad de España de seguir financiándose tras la retirada de apoyo del Banco Central Europeo para centrarse en la inflación, Sánchez ha pedido «confianza» en la economía española. «Los fundamentos son bastante sólidos y el crecimiento interanual en el primer trimestre fue del 6,3%«, ha declarado. Presentó así que entre enero y marzo hubo un frenazo económico con un crecimiento intertrimestral de apenas el 0,3%.

También ha recordado que su previsión oficial es de un crecimiento para este año del 4,3% y «la subida del empleo es bastante impresionante» al llegar a la cota de 20 millones de afiliados. «Estamos comprometidos con la consolidación [ajuste ] fiscal y con incrementar la competitividad y productividad de la economía española«. Ha señalado que «es importante» que la política del BCE «esté alineada» con la presupuestaria europea de más inversión para transformar las economías europeas tras el golpe de la pandemia.

El líder socialista ha asegurado que no espera dificultades de financiación con la nueva política del BCE por su el saneamiento de las cuentas públicas su «compromiso con una agenda de reformas estructurales» y los fondos europeos. «Nuestra previsión es bajar el déficit público del 3% del PIB y del 110% la deuda en 2025 [siguiente legislatura]», ha afirmado subrayado que, en paralelo, España es beneficiaria de los fondos europeos en los que ha asegurado que no sólo cuenta con dinero público, sino también inversión privada.