Rusia impide a Calviño y el IMFC un comunicado de consenso por la invasión

Rusia impide a Calviño y el IMFC un comunicado de consenso por la invasión

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Nadia Calviño se ha encontrado, en su primer año al frente del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, por sus siglas en inglés) con la situación más complicada en los 48 años de existencia de ese grupo consultivo que en la práctica traza las líneas generales de actuación del Fondo Monetario Internacional (FMI). La razón es la invasión de Ucrania, llevada a cabo por uno de sus miembros, Rusia, y que ha dividido a los demás. El resultado es que, por primera vez en las 45 reuniones del IMFC, éste no ha podido concluir con un comunicado, ya que Moscú lo bloqueó. La quiebra de la cooperación económica internacional es, así pues, una realidad.

El problema es que el IMFC, como la gran mayoría de las instituciones internacionales, trabaja sobre la base de consenso. Así que, «si un miembro rompe con los demás, no podemos lograr el acuerdo que la gran mayoría hubiera querido», como explicó ayer la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía. En vez del comunicado, el Comité tuvo que conformarse con una ‘Declaración de la Presidencia‘, que cuenta con el respaldo de la mayoría del grupo, en el que Calviño recuerda la condena de la invasión realizada por Naciones Unidas. En su intervención ante los medios de comunicación, la vicepresidenta española habló de «tiempos oscuros» en los que, dijo, «la cooperación internacional es más importante que nunca».

Además de Rusia, en el IMFC están presentes una serie de naciones que miran con simpatía la invasión rusa de Ucrania, se están beneficiando de ella al obtener materias primas de Moscú con descuento, o mantienen una estricta neutralidad, como China, India, México, Argentina y Sudáfrica.

Previsiblemente, Calviño no entró en los detalles de la reunión, que es a puerta cerrada, y se limitó a explicar que los asistentes habían participado en «unas discusiones amplias, profundas, y esclarecedoras, y yo creo que muy productivas», lo que suena cercano la fórmula del «franco intercambio de puntos de vista» con el que se da a entender que una cumbre no ha tenido éxito. De lo que no cabe duda es que, como señaló Calviño, éste es «uno de los periodos más tensos y difíciles de la Historia del FMI».

La fractura de la cooperación internacional había quedado ya expuesta el miércoles, cuando los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de varias democracias que apoyan a Ucrania abandonaron la reunión del G-20 cuando tomó la palabra el ministro de Economía de Rusia, Anton Siluanov. Calviño participó en el encuentro precisamente por ser la presidenta del IMFC, un cargo que ejercerá este año y el que viene, aunque aprovechó su intervención para condenar la invasión rusa de Ucrania. Al final, el G-20 tampoco logró consenso para emitir un comunicado.

Según Calviño, el desacuerdo sobre lo que el martes había calificado como «la guerra de Putin» no se extendió al ámbito económico. De hecho, en ese sentido, la presidenta del IMFC insistió en que en la cumbre había habido «unanimidad virtual en las cuestiones sustanciales». El FMI está comprometido en el alivio de los efectos económicos de la guerra, tanto para Ucrania, que necesita casi 4.700 millones de euros mensuales para mantener su aparato estatal funcionando, como de los países en vías de desarrollo, donde hasta 30 millones de personas podrían verse abocadas a una situación de hambruna debido al cierre de los puertos del Mar Negro a través de los cuales los dos países beligerantes exportan la práctica totalidad de su enorme producción agrícola. Como señaló Calviño, «la preocupación [de los miembros del IMFC] va más allá de los países vecinos [de Rusia y Ucrania] y tiene alcance global».