PERFIL | Max Verstappen, el órdago de Red Bull para romper la baraja de la F1

PERFIL | Max Verstappen, el órdago de Red Bull para romper la baraja de la F1

Max Verstappen es el campeón del mundo más esperado de la época reciente. No tanto por la legión de fans que arrastra y que han convertido el naranja en el color más común en las gradas que, pandemia mediante, disfrutan de su actitud dentro y fuera de la pista, sino porque realmente se le ha diseñado para serlo.

Su padre, Jos Verstappen, apuntaba maneras pero pronto se encontró superado por el que luego sería el piloto más exitoso de la historia de la Fórmula 1 (hasta que llegó Lewis Hamilton). Compañero de Michael Schumacher en la Benetton campeona, la casualidad quiso que Max naciera unas semanas antes del tumultuoso final de la temporada 1997. El destino tiene a veces unas curiosas formas de lanzar guiños.

Max es el proyecto vital de Jos. Desde muy pequeño le inculcó el automovilismo al risueño y rubicundo niño, algo que también aprendió de su madre, la también piloto Sophie Kumpen. La relación difícil (por decirlo suave) de Jos y Sophie hizo que Max se refugiase aún más en convertirse en un piloto perfecto y rompió todos los récords pronto. Apenas había empezado a ganar en karts (su padre guarda en una casa-museo todos los motores que usó), y su nombre ya estaba en la agenda de los grandes.

Verstappen subió de dos en dos la escalera para llegar a la Fórmula 1. Apenas había empezado en monoplazas y Red Bull y Mercedes empezaron a pelear por él. Helmut Marko, el asesor-selector-dictador que maneja la cantera de Red Bull, echó un órdago imposible para Toto Wolff: mientras que las flechas plateadas le ofrecían un programa con paso por la F2, probador, etc., en el equipo de las bebidas energéticas le dieron un Toro Rosso. Directamente: si fichaba por ellos, sería piloto de Fórmula 1 inmediatamente. Era el año 2015, ayer como quien dice.

Carlos Sainz le sufrió a su lado. A él y a Jos ‘the Boss’. Apenas un año tardó en demostrar que su agresividad en pista podía devolver a la escuadra energética a lo más alto. Sainz sostuvo el duelo entre novatos con relativo estoicismo, y al final sus caminos se separaron, pero iban a acabar chocando.

La apuesta de Red Bull salió bien: cuando bajaron a Daniil Kvyat para subirle a él en el GP de España de 2016, hizo la pole y ganó. En su primera carrera con el equipo ‘pata negra’. No fue la única vez que ocupó el sitio de Kvyat: actualmente Verstappen es la pareja de Kelly Piquet, hija del legendario tricampeón del mundo Nelson Piquet y madre de Penelope Kvyat. Y que esto no lo haya explotado aún Netflix

Verstappen y Red Bull casaban muy bien. Desenfadados, con ganas de dejar huella allá donde pasan y dispuestos a romper esquemas costase lo que costase, lejos de calmar el fuego interno del piloto, desde el equipo lo encendieron más. Quien tiene un lobo y quiere cazar no le domestica.

Su agresividad mal entendida le ha costado algún disgusto. Con muchos pilotos las ha tenido, empezando por Esteban Ocon (a quien acabó empujando y casi golpeando) en el GP de Brasil de 2018 frente a todas las cámaras del mundo, pasando por Sebastian Vettel y este año Lewis Hamilton. Si le ha ganado al británico, en buena medida se debe a que ha sabido desquiciarle. No sólo eso: de todos los encontronazos que han tenido, Verstappen ha salido como víctima más veces que como verdugo.

El crecimiento personal del campeón del mundo de 2021 de un tiempo a esta parte se debe también a sus relaciones personales. Jos Verstappen dio un paso al lado (aunque volvió en la recta final de la temporada… y fue cuando llegaron los malos resultados: ¿concatenación implica causalidad?), y empezó a escuchar otros consejos. Entrar en la familia Piquet le ha ayudado: además de pulirse como piloto también ha aprendido esos juegos psicológicos que tan bien usaba Nelson cuando se bajaba el casco. Que se lo digan a Nigel Mansell.

Verstappen ha cuajado un 2021 memorable en el que, además, se ha demostrado mejor que Hamilton libra a libra: ha conquistado más victorias, más poles, más podios y ha sido líder durante más vueltas que el piloto que ha arrasado todos los récords. El heptacampeón del mundo ha cedido su corona justo cuando estaba a punto de tocar el sol, y lo ha hecho contra el rival más en forma de la parrilla posiblemente y el primero que no le ha tenido ningún miedo ni respeto. Si esta temporada 2021 será recordada, en buena medida, se deberá a una enemistad (hace ya tiempo que pasaron la fase de la rivalidad) que apunta a ser legendaria.

Cuando se asienten los polvos de las fiestas, Verstappen se dará cuenta de lo que ha logrado. Y, sobre todo, lo que puede lograr: esto no ha hecho más que empezar.