‘Partygate’ y el costo de vida castigan a Jhonson en elecciones locales

El partido de Gobierno perdió cerca de 110 concejales, en referencia a las elecciones de 2018.

‘Partygate’ y el costo de vida castigan a Jhonson en elecciones locales

El partido de Gobierno perdió cerca de 110 concejales, en referencia a las elecciones de 2018.

El escándalo de las fiestas en Downing Street durante la pandemia y el incremento del costo de vida le pasaron factura en las elecciones municipales a los conservadores del primer ministro británico, Boris Johnson, castigados especialmente en Londres, Escocia y Gales.

(Lea: Jhonson afronta su primer reto electoral tras las sanciones del ‘partygate’)

El partido Laborista, primera fuerza de la oposición, logró el control del altamente simbólico distrito de Westminster, sede del poder político británico, por primera vez desde su creación en 1964. 

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También se alzó con bastiones conservadores londinenses como Wandsworth. “Perderlos debería ser una llamada de atención para el Partido Conservador”, tuiteó Gavin Barwell, exjefe de gabinete de la ex primera ministra Theresa May.

Si bien los comicios se celebraron el jueves, hasta el viernes seis por la tarde se conocieron los resultados parciales: el partido Conservador perdía 11 concejos y más de 170 concejales respecto a 2018, mientras el Laborista ganaba siete concejos y más de 110 concejales.

Varios de los puestos perdidos por los conservadores fueron a manos del centrista Partido Liberal-Demócrata y el ecologista Partido Verde.

Aunque los comicios locales han deparado tradicionalmente un voto de castigo al Gobierno de turno en el Reino Unido y los expertos son cautos a la hora de extrapolar resultados hacia unas generales, estas elecciones se han interpretado como una prueba de fuego para medir el tirón político que conserva Johnson, cuya popularidad se ha desplomado en los últimos meses.

Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, en Downing Street

Foto:

Neil Hall / EFE

El primer ministro admitió que el resultado es “duro” para los tories en algunas zonas, tras constatarse un declive en votos en diversas regiones, incluidas circunscripciones del sur de Inglaterra que suelen otorgar escaños para los conservadores en la Cámara de los Comunes.

Según una proyección de la BBC, si estas municipales parciales se hubieran celebrado en todos los ayuntamientos del Reino Unido, los laboristas habrían obtenido el 35 por ciento de los votos, frente al 30 por ciento para los conservadores.

Los mismos resultados en unas elecciones al Parlamento llevarían a Johnson a perder su mayoría absoluta y dejarían a su formación con 278 escaños y al Partido Laborista con 271, según un análisis de Sky News, lo que obligaría a alguna de las formaciones a buscar pactos para formar Gobierno.

Como apuntaban las encuestas, los conservadores sufrieron una debacle en la capital británica y perdieron por primera vez el control del céntrico distrito de Westminster y de otros dos barrios claves.

Los laboristas ganaron en Wandsworth, zona acomodada del sur de la ciudad que había votado tory durante décadas, y en Barnet, un área al norte con una amplia comunidad judía donde el partido había sufrido en anteriores comicios debido a las polémicas sobre antisemitismo que rodearon a su anterior líder, Jeremy Corbyn.

I’d like to thank all those who voted in todays local elections, and to @Conservatives supporters and activists across the country for their hard work to support our plan to keep council taxes low. https://t.co/drJIQ7bCgc

— Boris Johnson (@BorisJohnson)

May 5, 2022

No es una señal suficientemente fuerte para convencer a muchos diputados de que es hora de deshacerse.

El actual jefe de la oposición, Keir Starmer, celebró el “fantástico” resultado en las municipales y calificó de “punto de inflexión” su victoria en bastiones conservadores.

Sin embargo, el “mal resultado” electoral de los conservadores no representa, en opinión del politólogo Simon Usherwood, de Open University, una amenaza inmediata para Johnson.

Multado recientemente por el ‘Partygate’ -las fiestas ilegales organizadas en Downing Street durante los confinamientos de 2020 y 2021- Johnson ha resistido hasta ahora a los llamados a dimitir tras convertirse en el primer jefe de gobierno en ejercicio sancionado por infringir la ley.

La investigación sigue abierta y podría ser multado de nuevo, además de ser objeto de futuras pesquisas por una comisión parlamentaria que determinará si mintió a los diputados cuando aseguró que no se habían infringido las reglas.

Lo cierto es que Johnson podría ver reavivada la rebelión interna en su Partido Conservador, donde algunos diputados contemplaban hace meses la posibilidad de una moción de censura. Pero solo si los conservadores sienten que el avance laborista amenaza su permanencia en el poder.

Y ante eso, el avance de la oposición laborista fue menor del anticipado en las urnas. Además, su jornada quedó empañada al conocerse que Starmer será investigado por la policía por haber violado presuntamente las restricciones durante la pandemia en un evento con colegas donde compartieron cervezas y comida.

No obstante, son varias las voces dentro del propio partido de Johnson que insisten en su dimisión. El diputado conservador Tobias Ellwood alertó ayer de que el apoyo a su partido está sufriendo una “hemorragia” y exigió a su líder que convoque él mismo una moción de confianza interna sobre su gestión.

REDACCIÓN INTERNACIONAL 
*Con información de EFE y AFP

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