Nuevas pruebas contra Boris Johnson y su participación en el ‘Partygate’

La policía de Londres sancionó a 126 funcionarios por participar en fiestas clandestinas.

Nuevas pruebas contra Boris Johnson y su participación en el ‘Partygate’

La policía de Londres sancionó a 126 funcionarios por participar en fiestas clandestinas.

Al menos tres empleados han confirmado a la BBC que hubo, durante la pandemia, numerosas fiestas «caóticas y multitudinarias» en Downing Street donde no se respetó la normativa contra la covid y por las que a menudo se pasaba el primer ministro, Boris Johnson, quien de esta manera daba su aprobación implícita.

(Lea: Revelan nuevas fotos de Boris Johnson durante las fiestas del ‘Partygate’)

Estas revelaciones se conocen después de que el canal ITV difundiera el martes nuevas fotografías en las que Johnson aparece brindando en el acto de despedida el 13 de noviembre de 2020 de su director de Comunicación Lee Cain, a la que el político de 57 años negó haber asistido en una intervención ante el Parlamento.

(Le interesa: ‘Partygate’: Londres concluye la investigación con 126 personas multadas)

La actitud laxa de Johnson, que quería «caer bien» al personal -según las fuentes-, se desvela la víspera de que la funcionaria Sue Gray publique un informe interno sobre el escándalo de los festejos, donde se espera que incluya más datos que los ya investigados por la Policía.

Scotland Yard multó al líder conservador -así como a su esposa, Carrie, y al ministro de Economía, Rishi Sunak- por participar en una fiesta sorpresa por su cumpleaños el 19 de junio de 2020, pero en cambio no lo hizo por su presencia en el acto del 13 de noviembre y en otros, lo que ha generado dudas sobre la pesquisa policial, que se saldó con 126 sanciones.

Los informantes de la BBC afirman que algunos empleados de la sede gubernamental que han sido multados están incómodos con las tergiversaciones de Johnson y sostienen que sobre todo los jóvenes en ese momento no sintieron estar rompiendo las reglas, puesto que el propio jefe del Gobierno y otros altos funcionarios estaban implicados.

LIAR– LIAR–LIAR pic.twitter.com/10LPRamNFq

— Paul. B Runo Always European #FBPE #JohnsonOut (@RunoPb)

May 24, 2022

Una fuente explica que daban por hecho que Johnson aprobaba que hubiera actos sociales porque «él mismo estaba allí».

«Quizás pasaba por allí de camino a su apartamento», pero «no decía ‘esto no debería estar sucediendo», declara a la BBC. «No decía ‘iros a casa’ o ‘mantened la distancia social’ o ‘poneos las mascarilla’. No decía eso. Agarraba un vaso y se ponía una copa», cuenta.

Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, en Downing Street

Foto:

Neil Hall / EFE

Estos empleados de Downing Street -donde se ubican la residencia y despacho del primer ministro- explican que la oficina de prensa organizaba cada semana la «Hora del vino del viernes» (a las 16 horas) y también había eventos otros días.

Aglomeraciones, gente hombro con hombro, música, baile y escombros al día siguiente eran escenas habituales, detallan estas fuentes, que aseguran que había personas que incluso se quedaban a dormir allí.

Una informante dice a la BBC que presenció al menos en dos ocasiones burlas a los vigilantes cuando trataron de poner fin a las juergas.

Las fuentes, que ahora consideran que lo que sucedió «es imperdonable», aseguran que ya entonces había empleados que cuestionaban la actitud oficial -en especial la del ayudante de Johnson y principal promotor de las reuniones, Martin Reynolds, dimitido el pasado 3 de febrero-, pero argumentan que les era «muy difícil» expresar su disconformidad.

Mantienen que Downing Street durante la pandemia era «como una burbuja», donde las normas contra la covid, como la distancia social o la mascarilla, no se aplicaban.

Johnson no impedirá impedirá el informe de Gray

Boris Johnson no trató de impedir en una reunión reciente con la funcionaria Sue Gray que esta publique su informe sobre las fiestas en Downing Street durante la pandemia, aseguró este martes un portavoz del primer ministro.

El portavoz desmintió la noticia publicada el martes por «The Times» de que Johnson convocó a la funcionaria hace unos días para sugerirle que anulara la difusión de sus conclusiones, con el argumento de que, después de la investigación policial, todo era ya de dominio público.

«Él le planteó si tenía mucho sentido hacerlo, ahora que todo ha salido a la luz», dijo al diario una fuente gubernamental no identificada. «Infirió que no hacía falta publicar el informe», añadió.

Otro informante dijo que en el círculo de Johnson se estaba sopesando la idea de descartar el informe, pero se dieron cuenta de que «políticamente no podían hacerlo».

El primer ministro no le pidió que dejara el informe o que no procediera con él. Fue el primer ministro quien se lo encargó y quiere que se publique.

Al negar  que Johnson presionara a la funcionaria, su portavoz dijo que la reunión entre ambos fue un encuentro «legítimo sobre el proceso (de publicación) y no sobre el contenido del informe».

Se espera que la funcionaria dé a conocer a lo largo del miércoles el contenido de su investigación, que aportará más datos e imágenes que la de la Policía,
además de posiblemente criticar directamente a Johnson y a otros altos cargos.

Según «The Times», después de la publicación del informe el jefe del Gobierno comparecerá ante la Cámara de los Comunes y posteriormente se reunirá en privado con el grupo parlamentario conservador, de cuyo apoyo depende para mantenerse en el cargo.
 
Scotland Yard multó al líder «tory» -así como a su esposa, Carrie, y al ministro de Economía, Rishi Sunak-, por participar en una fiesta sorpresa por su cumpleaños el 19 de junio de 2020, pero en cambio no lo hizo por su presencia en otros actos, lo que ha generado dudas sobre la pesquisa policial, que se saldó con 126 sanciones.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con información de EFE

Más noticias del mundo

– Olas independentistas, el fenómeno que pone en jaque al orden mundial
– El regreso del rey emérito incomoda a la Corona española
– Biden comienza a dar un giro a su política de ‘ambigüedad’ frente a Taiwán