Musk saca músculo financiero para comprar Twitter: 46.500 millones de dólares entre patrimonio propio y Morgan Stanley

Musk saca músculo financiero para comprar Twitter: 46.500 millones de dólares entre patrimonio propio y Morgan Stanley

Elon Musk compromete financiación por valor de 46.500 millones de dólares para comprar Twitter, y se guarda la posibilidad de lanzar una OPA sobre la red social si en la empresa hacen oídos sordos a su oferta.

El hombre más rico del mundo presentó su oferta definitiva una semana atrás, consistente en 43.000 millones de dólares a 54,20 dólares por título, y recordó a la directiva que debe dejar a un lado sus propias reticencias para responder por los intereses reales de los accionistas, a los que ofrece una prima del 38% sobre el precio a fecha de 1 de abril, cuando aún no había aflorado su compra del 9,2% del capital de la compañía. Así, Musk posee de 73,1 millones de acciones de Twitter, por lo que con esta operación debería desembolsar, en principio, 39.431 millones de dólares, los que vale el 90,9% que todavía no controla.

La novedad es que Musk exhibe sus respaldos financieros ante la Comisión del Mercado de Valores de EEUU (SEC por su sigla en inglés), ante la que garantiza recopilar hasta 25.500 millones de dólares de Morgan Stanley (la única entidad financiera que de momento menciona), mediante un préstamo de 12.500 millones y otros 13.000 millones de dólares consistentes en distintas líneas de crédito. El emprendedor asegura además que respondería con 21.000 millones de dólares de fondos propios. El negocio de Tesla sustenta las palabras del hombre más rico del mundo: un día antes, el fabricante anunciaba que su beneficio se había multiplicado por siete en el primer trimestre del año. La empresa vale más de un billón de dólares y Musk controla en torno al 17% de las participaciones.

A Musk, tuitero con fuerte exposición pública además de empresario de éxito, subraya igualmente la «falta de respuesta» por parte de los ejecutivos de la empresa ante su oferta, por lo que contempla una oferta pública de adquisición (OPA) sobre la empresa. El sudafricano se reserva además la posibilidad de «discutir» o «expresar» sus opiniones «de vez en cuando» ante la directiva de la empresa.