Maduro recupera su programa ‘La hora de la salsa’ para vender el «milagro económico» de la revolución

Maduro recupera su programa ‘La hora de la salsa’ para vender el «milagro económico» de la revolución

«Vamos a hacer concursos, lanzar canciones y preguntas. Todos aquellos que participen en el concurso, respondiendo correctamente por redes sociales, recibirán como premio una entrada para el concierto en el festival mundial de la salsa». No se trata del programa Sábado Gigante, que hizo famoso en todo el continente a Don Francisco, o del Súper Sábado Sensacional venezolano; tampoco de un dj demodé de una radio clásica venezolana.

Quien así moviliza a sus oyentes es Nicolás Maduro, jefe de la revolución bolivariana, quien ha recuperado su programa de radio La Hora de la Salsa y la Alegría, en el que él mismo pincha los discos, toca las maracas llaneras y, si se anima, se baila una salsa con su inseparable Cilia Flores, primera combatiente revolucionaria.

«Al que no le guste la salsa no tiene sentimiento», suele decir Maduro, quien se acompaña en sus intervenciones musicales de la canción «Indestructible», de Ray Barreto, una especie de talismán para el «presidente pueblo», quien tras poner en marcha La Hora de la Salsa en 2016 se vio obligado a silenciarlo ante el derrumbe que sufría Venezuela. El programa se emite en Radio Miraflores (La voz de la verdad), pero se multiplica a través del aparato de propaganda del Estado. Se realiza en el estudio Hugo Chávez de la citada emisora.

«Nosotros vamos para adelante y para adelante es para allá», subrayó Maduro en el transcurso de su programa, que este jueves ha sustituido a sus diarias intervenciones televisivas en hora punta. El «hijo de Chávez» se refiere a las mejores económicas una vez superado el proceso de hiperinflación, pieza central de la estrategia de propaganda que desde el año pasado ha puesto en marcha el chavismo para vender al mundo que «Venezuela ya se recuperó». «Circo sin pan», como lo define el politólogo Luis Salamanca, antiguo rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), en el que se mezclan las inauguraciones de casinos y bodegones en la llamada burbuja de Caracas y los conciertos de salseros y merengueros caribeños, invitados especiales de Maduro al Palacio de Miraflores.

Todo ello bajo la dolarización de facto que vive Venezuela, que ha facilitado la mejora de los sistemas de pago en los comercios, pero que no ha frenado la desigualdad ni los sueldos paupérrimos: el salario mínimo se sitúa en torno a los 26 euros al mes.
El jefe revolucionario aprovecha entre canción y canción para emitir sus comentarios políticos internacionales («Esta es la hora en la que se detiene el mundo») y sus chascarrillos nacionales. «Ahora sí podemos estar tranquilos, Venezuela se arregló», ironizó el disidente chavista Nicmer Evans.

«Maduro está empleando el supuesto milagro económico venezolano (debatible) y su mantra Venezuela se arregló como los mensajes más importantes de una precampaña electoral no oficial en país, al que Miraflores está dedicando buena cantidad de recursos, horas de trabajo y mucho capital humano», desvela para EL MUNDO el sociólogo Gianni Finco.

A la cabeza de esta campaña de largo aliento se ha situado el propio Maduro, alentado por sus asesores, quienes han apostado por elevar el culto a su personalidad, incluyendo hasta un supuesto superhéroe, Superbigote, que lucha contra el Imperio y contra los opositores.

«La Hora de la Salsa y la Alegría es recuperada de cara a las elecciones generales del 2024 y se ancla en la certeza de que hay que celebrar esta supuesta mejoría económica, conectándola con su creador, un Nicolás Maduro autor del milagro económico venezolano. Una estrategia para aumentar la popularidad del hombre fuerte del régimen y para imprimir un carácter aún más personalista a una revolución que, tras la muerte de Chávez, era gobernada por una supuesta dirección colectiva de altos cuadros revolucionarios», concluye Finco.