Maduro grava los dólares del imperio y siembra el desconcierto en Venezuela

Maduro grava los dólares del imperio y siembra el desconcierto en Venezuela

Nicolás Maduro quiere sacar provecho del nuevo escenario venezolano que ha dibujado la dolarización de facto de su economía. Con la premisa de estimular al anoréxico bolívar y al calor del «nuevo amanecer económico», el gobierno revolucionario ha puesto en marcha un gravamen del 3% al pago con divisas, bautizado como Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (LGTF).

Una medida que de inmediato ha sembrado el desconcierto en comercios y calles. El LGTF, que se suma al 16% que ya se cobra por IVA, pretende quedarse con parte de los millones de dólares que ahora mueve la economía informal venezolana. «Usar un impuesto en cascada, acumulativo y regresivo como el IGTF en dólares para promover el mayor uso del bolívar es un despropósito», subraya el economista Leonardo Vera.

«Parece una sobretasa del IVA más que un impuesto», certifica Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica.

La medida gubernamental coincide además con la apertura de un viejo debate en Argentina: la dolarización como herramienta para controlar la inflación, que en febrero, por primera vez en una década, fue mayor que la venezolana. El Banco Central de Venezuela (BCV) reportó que la inflación de febrero cayó hasta 2,9%, frente al crecimiento hasta el 4,7% de los precios en Argentina.

De esta forma la inflación se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para el gobierno de Alberto Fernández, que en cambio observa cómo Maduro, que se autopropuso para el Nobel de Economía, ha sacado a su país de la hiperinflación que tanto le abrumaba.

¿Qué camino ha seguido Venezuela para ralentizar la inflación? «La dolarización fue la salida de facto a la hiperinflación», resume para EL MUNDO el diputado José Guerra, ministro económico opositor en la sombra. Dolarización de hecho que no de derecho, como sí lo es en Ecuador o en Panamá, «porque habría que cambiar la Constitución para que fuera así», confirma Guerra, antiguo funcionario del Banco Central de Venezuela (BCV).

Desde que accediera al poder en 2013, Maduro arremetió contra el billete verde americano por ser una «herramienta del imperio», gran «culpable» del derrumbe económico que ha devorado el 83% de su Producto Interior Bruto (PIB).

«Le vamos a torcer el brazo al dólar criminal», predicaba entonces el mandamás revolucionario. Eran tiempos de las políticas de control de precios y de cambios, de expropiaciones y de un estatismo radical que junto a la mayor corrupción de la Historia y la negligencia de sus dirigentes provocaron el derrumbe de la economía y de los servicios públicos hasta transformar a la bendecida Venezuela, el país más rico de América, en el más pobre y más desigual del continente.