Los bancos británicos retiran el 40% de sus productos hipotecarios en medio del pánico financiero

Los bancos británicos retiran el 40% de sus productos hipotecarios en medio del pánico financiero

La premier Lis Truss defendió el jueves a capa y espada su controvertido plan económico, pese al desplome de la libra y el pánico en los mercados financieros. La intervención de urgencia del Banco de Inglaterra, comprando el equivalente a 73.000 millones de euros en bonos, aplacó tan solo momentáneamente la extrema preocupación de los británicos por el futuro de los fondos de pensiones y de las hipotecas.

Los grandes bancos -del Santander al HSBC- decidieron retirar en las últimas horas más de 1.620 productos hipotecarios, en torno al 40% de la oferta que había hasta esta semana en el mercado, según datos de Moneyfacts. El temor a un aumento de los tipos de interés -que podría llegar al 6% el próximo año- ha forzado la desbandada general en el sector.

Decenas de miles de británicos tendrán que renegociar sus préstamos hipotecarios (como si no tuvieran suficiente con el aumento de las facturas del gas y la electricidad) y otros tantos primeros compradores tendrán que renunciar a su sueño de tener casa propia. La subida de las hipotecas podría repercutir también en los alquileres. A medio plazo, el impacto podría traducirse en una caída de hasta un 15% del precio de la vivienda el próximo año, según la mayoría de los analistas.

Pese a la situación de máxima ansiedad en la que vive el país, la premier Liz Truss planea seguir adelante con el mayor recorte de impuestos en medio siglo, cuestionado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), por la mayoría de los expertos económicos e incluso por decenas de diputados en su propio partido.

Criticada por enclaustrarse en Downing Street en medio del torbellino causado por su presupuesto, Truss rompió finalmente el silencio al cabo de seis días con una serie de entrevistas a emisoras locales de la BBC. La premier eludió su responsabilidad por la reacción de los mercados y alegó que los problemas de la economía británica se han visto agravados por «la difícil situación internacional».

La premier negó que exista una relación directa entre el mini presupuesto de emergencia presentado por su secretario del Tesoro, Kwasi Kwarteng, y la subida de los tipos de interés, alegando que la política monetaria la decide el Banco de Inglaterra (y sin entrar en su tensa relación con el gobernador Andrew Bailey).

«Estoy preparada para tomar decisiones difíciles y el plan que hemos puesto en marcha es el correcto para lograr un crecimiento a largo plazo», dijo, haciendo eco a sus propias declaraciones durante la campaña por el liderazgo conservador tras la caída de Boris Johnson. «Por supuesto, siempre habrá gente que se oponga a medidas particulares, y no va a ser fácil. Pero es lo que tenemos que hacer».

Truss negó que sus recortes fiscales, que dejarán un agujero de más de 55.000 millones de euros en las arcas públicas, sean una especie de «Robin Hood a la inversa» para favorecer a los más ricos. La «premier» reiteró que la parte más importante de su plan es la congelación de las facturas eléctricas en un máximo de 2.500 libras al año (unos 2.800 euros) que aliviará la presión sobre los hogares británicos.

A la pregunta sobre la creciente inquietud entre los británicos sobre el futuro de las pensiones y las hipotecas, que forzaron la intervención urgente del Banco de Inglaterra (con la adquisición de 75.000 millones de euros en bonos, con cargo a las reservas), la «premier» lanzó balones fuera.

Tampoco se dio por aludida ante la advertencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) de que las medidas anunciadas por su Gobierno no son las adecuadas para la actual «coyuntura» de alta inflación y crisis energética. Contra la opinión de la mayoría de los analistas económicos, Truss aseguró que su plan puede rebajar la inflación un 5%.

«Estamos ante un problema global», recalcó. «Hemos visto la volatilidad de los mercados en todo el mundo por la difícil situación internacional que afrontamos. Y lo que ha hecho este Gobierno es tomar una acción decisiva que nos va a permitir una mejor trayectoria a largo plazo».

Decenas de diputados «tories» han expresado sin embargo su preocupación ante los planes del Gobierno Truss y han reclamado incluso la dimisión del secretario del Tesoro Kwasi Kwarteng, que tomó el relevo de la «premier» y recalcó por activa y pasiva que el plan sigue adelante.

En un email filtrado a medios británicos, Kwarteng llegó a pedir desesperadamente el «apoyo» a los diputados conservadores y les pidió que hagan piña «como un equipo». «Los únicos que se beneficiarán de nuestras divisiones son los laboristas», advirtió el secretario del Tesoro ante las peticiones crecientes de dimisión.

El ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, se sumó desde fuera a las críticas y acusó al Gobierno británico de «socavar» la labor la labor de la institución monetaria. «Desgraciadamente, hemos asistido a la presentación de un mini presupuesto que, en estas duras circunstancias para la economía global, ha provocado movimientos dramáticos en los mercados financieros», declaró Carney.