La pandemia ha reducido las rentas de las mujeres un 4% más que las de los hombres

La pandemia ha reducido las rentas de las mujeres un 4% más que las de los hombres

España ya llegaba a la pandemia con una notable desigualdad entre hombres y mujeres en el plano económico y laboral y el Covid-19 no ha contribuido a mejorarla. Así al menos lo pone de manifiesto el informe Mujeres, trabajos y cuidados: propuestas y perspectivas de futuro presentado ayer por el Consejo Económico y Social de España (CES), que cuantifica algunos de los aspectos en los que esa desigualdad es más evidente.

Entre sus conclusiones destaca que la pandemia ha reducido las rentas de las mujeres un 4% más que las de los hombres y lo vincula a una doble causa: «por un lado, las mujeres son mayoría en los sectores que conllevan en mayor medida cercanía física, sectores que, inicialmente, se vieron más afectados por el descenso brusco del empleo (como hostelería, turismo) o por su exposición al virus y la sobrecarga de trabajo (como sanidad y atención a la dependencia). Por otro lado, en otros sectores se comenzó una tendencia al aumento del trabajo prestado desde el propio domicilio, pudiéndose así mantener la actividad» pero dificultando la posibilidad de «establecer fronteras entre la vida laboral y la personal, al desarrollarse ambas en un mismo espacio».

En este sentido, Elena Blasco, presidenta de la Comisión de Trabajo del CES, explicó que «existen importantes riesgos para las mujeres desde el ámbito laboral y el ámbito privado por la difícil separación de familia y trabajo en casa».

El presidente del CES, Antón Costas, apuntaba también la incidencia de la mayor parcialidad en el empleo femenino. «Las mujeres tienen más contratos parciales» y su afectación por el paro y los ERTE en los confinamientos las situó en desventaja frente a los hombres.

«Lo que no se mide, empeora, y lo que se mide, puede mejorar«, aseguró Costas ayer durante la presentación del informe. Y ese es el propósito del documento, medir las brechas económicas y laborales en cuestión de sexos para poder combatirlas y reducirlas en el menor tiempo posible.

«El Covid ha aumentado las cicatrices económicas entre hombres y mujeres, pero también ha traído un poderoso instrumento de transformación: el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La mejora de la situación de las mujeres está vinculada al buen uso de ese plan», dijo Costas.

Por otra parte, al Consejo le preocupan el aumento de la proporción de jóvenes que niegan la existencia de la violencia de género (que ha pasado del 12% en 2019 al 20% en 2020) y el auge del ciberacoso, un problema que afecta en la UE a una de cada diez. Y en este escenario, lamenta que la realidad de las mujeres siga siendo bastante opaca o invisible en diversos ámbitos, pues a lo largo de la realización del informe ha constatado carencias que no permiten conocer bien la situación de las mujeres y las desigualdades persistentes.

En cualquier caso, el CES considera que la persistencia de la violencia contra las mujeres durante la pandemia acrecienta la necesidad de incrementar los recursos públicos para erradicarla así como un ejercicio continuo de evaluación de la eficacia de los dispositivos de protección existentes.

Otra de las conclusiones del Informe es que las mujeres en España presentan una clara desventaja respecto a la media de la UE en cuanto al mayor tiempo dedicado a las actividades relacionadas con cuidados (15ª posición); los escasos avances en los ámbitos del empleo (12ª posición) y en el ámbito monetario (17ª).