La inflación se enquista en España: el mismo desayuno sube el triple que en Francia, el doble que en Italia y un 30% más que en Alemania

La inflación se enquista en España: el mismo desayuno sube el triple que en Francia, el doble que en Italia y un 30% más que en Alemania

El precio de más de la mitad de los productos que consumimos sube ya por encima del 4% interanual

Café con leche y una tostada con mantequilla y mermelada; té y una rebanada de pan con aceite de oliva y sal; un zumo de naranja y una tortilla, y un tazón de leche con cereales. Este desayuno, que podría ser el de una familia cualquiera de cuatro miembros, costará hoy un 12% más que hace un año si la familia escogida para el ejemplo es española. Un incremento tres veces superior del registrado si la familia es francesa, el doble de lo que ha subido para una italiana y un 30% más de lo que se ha incrementado para una casa alemana.

Es el efecto de la inflación, que ha subido en España un 8,7% en mayo, según el dato adelantado este lunes por el INE, y que ya genera dos efectos perversos en la economía del país: por un lado, se está propagando a todos los elementos de la cesta de la compra sin ningún dique de contención y, por otro, incide con más virulenciaque en el resto de países europeos.

La inflación subyacente, que mide la evolución de los precios excluyendo los de la energía y los alimentos frescos, sirve de termómetro para saber cómo fluctúa el resto de precios del país y en el mes de mayo ha subido un 4,9% interanual, medio punto más que en abril y el dato más alto desde octubre de 1995.

El índice general también ha sorprendido al alza, ya que se esperaba que tras el pico alcanzado en marzo -del 9,8%- el IPC iniciara una senda descendente. Después de moderarse hasta el 8,3% en abril, sin embargo, ha vuelto a subir ahora un 8,7%.

El resultado es un empobrecimiento de las familias, que nada más empezar el día ya tienen que pagar un 12% más que hace un año para poder desayunar.

El pan ha subido un 10,1%; la mantequilla, un 12,8%; los cereales de desayuno, un 6%; la leche, un 14%; los yogures, un 10,9%; el café, un 10,7%; el azúcar, un 3,3%; el , un 7,7%, el cacao y chocolate en polvo, un 10,2%; los zumos, un 7,6%; las frutas, un 9,5%; el aceite de oliva, un 42,5%; y los huevos, un 21,6%. Subidas, recogidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a cierre de abril, que superan con creces las experimentadas en otros países europeos.

Según los datos de los institutos homólogos en Alemania, Francia e Italia, todos estos productos comunes en las primeras horas del día en las mesas de los hogares europeos han subido en el último año, pero en ningún caso tanto como en España. Este desayuno es hoy en Alemania un 8,2% más caro; en Italia, un 5,5% y en Francia, un 4% más elevado.

De hecho, el IPC se sitúa en el 7,9% en Alemania en mayo, según el dato adelantado también este lunes en ese país, mientras que en Francia subió en abril un 4,8% y en Italia, un 6,2%. El dato de mayo de estos últimos se conocerá este mismo martes cuando Eurostat publique su avance del mes.

El desayuno, en cualquier caso, es sólo un ejemplo. Los precios de casi cualquier componente de la cesta de la compra suben con más fuerza en España que en el resto de países comparables de la Unión Europea.

Mientras que en el resto de países las mayores subidas las concentran los productos energéticos, en España hay cada vez más bienes y servicios diferentes con fuertes incrementos. Aquí, los aceites comestibles distintos al de oliva (girasol, palma, coco, etc.) suben un 96,2%; los hoteles, un 50,5%; y el aceite de oliva, un 42,5%, figurando los tres entre los productos con mayores subidas.

En Alemania lideran las subidas de precios los hidrocarburos licuados (butano, propano…) con un encarecimiento del 123,1%; los combustibles líquidos, 77,4% y el gasóleo, 51,9%; en Francia sucede lo mismo -los combustibles líquidos suben un 80,8%; el gas natural, un 54,5%, y el gasóleo, un 34,3%-, y en Italia encabezan las subidas los vuelos europeos (91%) y los vuelos internacionales (79,8%) -cuyo coste principal es el carburante- y la electricidad (68,5%).

La electricidad en España subió en abril un 34,9%, moderándose principalmente por el efecto base, ya que en abril de 2021 ya registraba incrementos; los combustibles líquidos para calefacción se encarecieron un 95,7%; y el butano y propano, un 33,4%. El Gobierno aún no ha conseguido aprobar el tope al precio del gas, que repercutirá a la baja sobre el precio de la electricidad, con lo que todavía no se ha visto una bajada generalizada de la factura energética que pueda desinflar un poco las subidas.

Con respecto al gasóleo y la gasolina, que se encarecen respectivamente en España un 32,1% y un 16,3% en abril, los incrementos son inferiores a los que se han producido en el resto de países europeos debido en parte a la bonificación de 20 céntimos por litro decretada por el Gobierno y que entró en vigor el 1 de abril.

Esta moderación en la subida de precios se ha producido a pesar de que según algunos economistas como Juan Luis Jiménez, doctor en Economía y profesor titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la bonificación de los carburantes ha sido absorbida en buena parte por los productores, con lo que no se ha notado el alivio esperado en el bolsillo de los conductores.

«Los resultados son claros: los precios medios en España aumentaron tras la política en, aproximadamente y en media, 5 céntimos. Concretamente la gasolina 95 incrementó 2,7 céntimos de euros antes de impuestos y 3,7 después de impuestos; y el diésel aún más, llegando a 4,1 y 6 céntimos de euro antes y después de impuestos, respectivamente (…) Una parte de la subvención no se refleja en menores precios para los consumidores, que deberían pagar 20 céntimos menos, y no 15 como realmente está pasando», denuncia al tiempo que recalca «la inefectividad de la medida«.

La presunta poca efectividad de la medida podría haber influido en la evolución del IPC, ya que aunque algunos expertos como los economistas de Funcas esperaban que se moderara hasta subir un 7,6% finalmente ha sorprendido al alza con una subida más de un punto superior.

El Gobierno y los bancos centrales mantienen, no obstante, el mensaje de que la inflación es «excepcional» y bajará.

«Nos encontramos en un momento excepcional provocado por la salida de la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania y está afectando a la economía española y a todas las economías del mundo. Hay problemas con el precio de los alimentos (…) pero hay muchas circunstancias que son ajenas a nosotros que estamos intentando reparar«, decía este mismo lunes el ministro de Agricultura, Luis Planas, en declaraciones recogidas por Efe.

«Seguimos trabajando en medidas para frenar los precios, especialmente precios energéticos y de materias primas, que es donde está el problema», apuntaba por su parte su homóloga de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien ha asegurado que el Ejecutivo prorrogará las medidas aprobadas para intentar contener la inflación.

Sin embargo, que la inflación baje o no dependerá en buena parte de si calan estos mensajes y dan confianza a empresas y consumidores, es decir, de las expectativas que se generen en torno a los precios.

Mientras tanto y ante la evolución de los datos, Ángel Gavilán, director general de Economía y Estadística del Banco de España, avisaba de que la institución revisará al alza su previsión de inflación y a la baja su estimación de crecimiento.

En sus últimas proyecciones, presentadas en abril, vaticinaron que la inflación cerraría el año en promedio en el 7,5%, una cifra superada por el aumento del IPC acumulado hasta la fecha, del 8,1% en lo que va de año.

El director de Economía del supervisor ha aprovechado su intervención en un acto en Sevilla reconocer que el dato de hoy les ha sorprendido y para reclamar un pacto de rentas entre sindicatos y empresarios que «evite una espiral inflacionista» ya que hay «algunas políticas de lucha contra la inflación que escapan del margen de los gobiernos».