Fracasa la intermediación del Gobierno para que se suban los precios de la leche a los ganaderos

Fracasa la intermediación del Gobierno para que se suban los precios de la leche a los ganaderos

La crisis de suministros asfixia al campo español: «Si cae el sector primario, caerá el país»

«Me voy decepcionado», confesó el responsable del sector lácteo de Asaja, Ramón Artime. «Cada una de las partes se lleva los deberes para casa. La situación es de dificultad extrema, cuatro o cinco explotaciones se siguen cerrando cada día y no se ve la solución», concretó Román Santalla, secretario de Ganadería de UPA. «La solución es difícil porque la industria no quiere hacer adendas a los contratos para actualizarlos», denunció la responsable del vacuno de leche de COAG, Charo Arredondo.

Son los testimonios de los responsables de los ganaderos al término de la Mesa del Sector Lácteo que por primera vez desde el comienzo de esta crisis de precios se reunió ayer en el Ministerio de Industria con la participación de todas las partes implicadas para intentar acercar posturas. Nada de eso ocurrió. Industria y distribución se siguieron echando la responsabilidad la una a la otra mientras los ganaderos se ven abocados cada día que pasa al cierre de sus explotaciones, una situación agravada por la escalada de costes de las materias primas.

Once meses después de que la situación comenzara a volverse crítica, el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda, convocó a las partes a que al menos se sentaran juntas. Pero de momento, ha sido inútil. «La convocatoria ha llegado con retraso», se quejó Santalla, aunque desde el Ministerio apuntan que han estado trabajando de forma paralela estos meses con cada una de las partes.

En ese tiempo, cinco explotaciones de vacuno se cerraban cada día en España, según las organizaciones agrarias, que cifran las desde enero en más de 150 millones de euros, a razón de 15 millones al mes, según un estudio elaborado por UPA.

En la reunión, el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda, instó a la industria láctea y a la distribución a que los contratos ya firmados antes del encarecimiento desbocado de insumos (pienso, gasóleo o energía eléctrica, entre otros) sean retocados y se conviertan en «flexibles» para dar un alivio momentáneo a los ganaderos. «Sigue habiendo demasiados contratos a precios fijos y, por lo tanto, no son capaces de reflejar las circunstancias que tenemos ahora», destacó Miranda, quien realizó un llamamiento a la industria y a la distribución para que «tomen conciencia» de la situación y adopten «la mejor forma de dar solución al problema».

Pero en una hora y media que duró la reunión hubo «demasiados reproches entre los representantes de la industria y la distribución pero ninguna solución concreta», lamenta el representante de Asaja, que recuerda que los productores de leche están recibiendo 0,32 euros de media por litro de leche cuando los costes de producción (y más en los últimos tiempos) le suponen 0,40. Se trata de una clara venta a pérdidas prohibida expresamente por la renovada -el año pasado- Ley de la Cadena Alimentaria que ahora se quiere volver a modificar de nuevo un año después de su aprobación, y que ya se encuentra en el Senado.

Sin embargo, el director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Luis Calabozo, explicó que tocar los contratos al alza afectaría a la competitividad industrial.

Teniendo en cuenta que sobre la industria pesa también la imposibilidad legal de pactar los precios (de hecho hay una sentencia con costes millonarios -80,6 millones- sobre este tipo de prácticas que supuestamente ocurrieron entre los años 2000 y 2013), Calabozo aseveró que los contratos se pueden modificar pero «sólo» para corregir «al alza» los precios a liquidar tras las entregas de la producción, el volumen o la duración de los contratos, pero nada más. Así que matizó que «nadie garantiza que en el ciclo de un año vuelvan a caer los costes». Son «rigideces» que «da un contrato a largo plazo» con sus «pros y contras», añadió.

Por su parte, Felipe Medina, secretario general técnico de Asedas, la patronal del sector de supermercados, opinó que esta crisis de precios es «diferente» a las ocurridas en años anteriores porque «no es exclusiva» del sector lácteo, a lo que añadió que la búsqueda de soluciones, por lo tanto, «es muy complicada en un contexto además de salida de una pandemia». Además, resaltó que la mejor posición para encontrar soluciones la tiene la industria «porque apenas hay cinco o seis que suministran la leche» frente a las «más de 100 cadenas de supermercados que representa Asedas».

Este choque frontal entre la industria y la distribución demuestra, para los ganaderos, «que no hay voluntad» de las partes para encontrar un acuerdo y, desgraciadamente «estamos en sus manos», recalca el representante de Asaja, que prevé una subida relativa de apenas un céntimo por litro para los ganaderos, un ascenso «irrisorio» que puede darse en las próximas semanas «para taparnos la boca», pero con eso no se solucionaría «nada».

«Están equivocados si con ello pretenden que nos conformemos». En la misma línea se manifestó el dirigente de UPA, quien cree que «algunas industrias», sobre todo la francesa, con gran potencial en el mercado español, «se quieren quedar con todo el negocio mientras los ganaderos «no están pidiendo para enriquecerse sin para seguir viviendo».

La mesa valoró positivamente que la distribución, en líneas generales, haya aumentado los precios de venta en los lineales de los supermercados al consumidor, en torno a los «tres céntimos», aunque lo consideran «insuficiente» si además esa subida no ha repercutido en los productores.

Los integrantes de esta mesa del lácteo se han emplazado para reunirse en diciembre con el objetivo de realizar un seguimiento de la situación mientras las organizaciones agrarias, todas unidas, siguen manteniendo el calendario de movilizaciones ya fijado semanas atrás. De hecho, este jueves está prevista una concentración frente a la sede Lactalis Puleva en Granada. Además, también barajan hacer un llamamiento a los consumidores a boicotear determinadas marcas de leche.

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