Europa teme que Putin cierre el grifo del gas y agrave la crisis económica

Las cumbres de esta semana del G7 y la Otán son claves para decidir las medidas de emergencia.

Europa teme que Putin cierre el grifo del gas y agrave la crisis económica

Las cumbres de esta semana del G7 y la Otán son claves para decidir las medidas de emergencia.

La cumbre europea del jueves pasado puso el gran foco en la concesión a Ucrania y Moldavia del estatuto de países candidatos a la adhesión a la Unión Europea.

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Una puerta que se entreabre para dos países bajo la invasión o la amenaza de Rusia y una señal a Moscú de que el bloque no tiene intención de respetar zonas de influencia y sí la libre decisión de cada país de elegir sus alianzas y su futuro.

El elefante en el encuentro de los dirigentes de los Veintisiete, sin embargo, fue otro, pero también relacionado con Rusia: la energía y su relación con la subida de la inflación.

El Gobierno alemán decidió el jueves pasado activar la segunda fase (de tres) de su plan de emergencia ante un eventual corte del suministro de gas ruso.

Si, como teme Berlín, el Kremlin decide cerrar los grifos, Alemania se puede enfrentar a una crisis energética el próximo invierno a finales de año que solo podría soportar racionando el consumo de gas natural, indispensable en gran parte de su industria y para la calefacción de los hogares.

El canciller alemán, Olaf Scholz.

Foto:

Clemens Bilan. EFE

La amenaza es real porque a principios de junio Rusia ya recortó un 60 por ciento el gas que enviaba a Alemania por el gasoducto Nord Stream 1. Gaz-prom anunció que a mediados de julio lo cerrará dos semanas, supuestamente para labores de mantenimiento.

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Esa reducción no se nota en Europa en verano porque el consumo es hasta cuatro o cinco veces menor, pero está impidiendo rellenar los depósitos para pasar el frío invierno si el Kremlin no reanuda los suministros a su nivel normal.

Además, Moscú suspendió totalmente los envíos de gas a Bulgaria, Dinamarca, Finlandia, Polonia y Países Bajos. Y en las últimas semanas empezó a reducir los suministros a otros países como Austria, Dinamarca, Italia, Francia y Bélgica.

Un gran impacto económico

Por ahora se han podido sustituir con importaciones de gas licuado desde otros proveedores y volviendo a quemar carbón en algunos sitios, como Alemania y Austria, pero un cierre total por parte de Rusia sería imposible de sustituir y afectaría el corazón de dos políticas claves de la Unión Europea: la climática y la económica.

Ese impacto podría alterar la estabilidad política del bloque, amenazada por una inflación que crece al ritmo de los precios de la energía, que empieza a tener efectos de segunda ronda y provoca que el Banco Central Europeo (BCE) se disponga a subir los tipos de interés en julio y probablemente en septiembre u octubre.

Los datos del BCE muestran que si Rusia cierra totalmente el grifo del gas, la Unión Europea irá a una recesión en 2023 y aumentará la inflación: el escenario de estanflación que temen los gobiernos y puede provocar vuelcos en las urnas.

Sostiene el banco que el PIB de la eurozona caería en 2023 un 1,7 por ciento ante este escenario.

El informe del BCE apunta también al racionamiento: “Las disrupciones de los suministros energéticos y la escasa posibilidad de sustituir inmediatamente los de gas de Rusia probablemente requieran racionamiento y reasignación de recursos, con el resultado de un recorte de la producción en la eurozona, en particular en sectores energéticamente intensivos”.

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Fuentes europeas consideran que la reducción paulatina de los suministros de gas a Europa no disminuye en gran magnitud los ingresos de Rusia por sus exportaciones, pues vende menos pero está disparando el precio, así que incluso ingresa más por metro cúbico exportado.

Preocupación en Europa

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió esta semana a Europa que debe acelerar sus preparativos para la eventualidad de que Rusia detenga todos los suministros energéticos.

La Comisión Europea y los gobiernos del bloque acordaron en abril que para el 1.º de noviembre tendrían los depósitos de gas llenos hasta el 90 por ciento de su capacidad.

La apuesta de Moscú parece clara. Fuentes diplomáticas europeas aseguran que el presidente Vladimir Putin quiere torcer el brazo a los europeos para que levanten las sanciones y dejen de enviar armas a Ucrania, agravando la crisis energética, que, además, provoca un aumento de la inflación. Es lo que en Bruselas ya se llama “el chantaje energético del Kremlin”.

Justo este tema será una de las conversaciones más importantes que se llevarán a cabo en la cumbre de la Otán, que se celebrará esta semana en Madrid con un gran enfoque en el nuevo rearme de países como Alemania, tras la invasión rusa en Ucrania.

El Secretario General de la Otán, Jens Stoltenberg.

Foto:

STEPHANIE LECOCQ. EFE

Antes de este encuentro de más de 30 países, hoy se reunirán los ministros de Energía de la Unión Europea para debatir sobre su situación energética y abarcar el plan Repower EU, diseñado por la Comisión Europea para reducir en dos tercios la dependencia comunitaria del gas ruso en el plazo de un año.

Esta meta se lograría a través de la diversificación de energía, el despliegue de renovables, la eficiencia y la reducción del consumo de gas.

A su vez, se conversará sobre las medidas de preparación en caso de que Rusia ordene una ruptura total de los envíos de gas a todo el bloque de la Unión Europea.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
PARA EL TIEMPO
BRUSELAS
Twitter: @IdafeMartin

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