Emmanuel Macron es favorito en Francia, pero Europa contiene la respiración

Los sondeos dan como favorito al actual presidente. Estrecho margen mantiene la contienda abierta.

Emmanuel Macron es favorito en Francia, pero Europa contiene la respiración

Los sondeos dan como favorito al actual presidente. Estrecho margen mantiene la contienda abierta.

La primera vuelta presidencial de Francia no dejó sorpresas luego de que el pasado 10 de abril los dos candidatos más opcionados en los sondeos salieron como los más votados.

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Emmanuel Macron, de 44 años, actual presidente y representante de la centro-derecha, lideró las votaciones con un 27,85 por ciento de los votos, seguido de la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen, de 53 años, quien alcanzó el 23,15 por ciento. Ambos se enfrentan hoy en la segunda vuelta que definirá quién gobierne a los franceses.

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Los líderes europeos aseguraron que la de hoy no es una elección «ordinaria», sino «crítica para Francia y para Europa».

Tan apretado era el margen que los separaba, que Macron advirtió esa noche en su discurso: «Nada está decidido» e insistió de diferentes maneras en que era necesario unirse para frenar a Le Pen. 

Un clamor que no resultó ajeno, no solo para varios de los candidatos derrotados, quienes desde los primeros conteos de ese día le dieron su apoyo, sino para múltiples jefes de Estado que urgieron a los franceses a votar por el por el «candidato demócrata», entre otros Alemania, España y Portugal.

En una misiva conjunta, los líderes europeos aseguraron que la de hoy no es una elección «ordinaria», sino «crítica para Francia y para Europa».

«Francia es una potencia mundial que desempeña un papel mayor dentro de la Unión Europea. En esta segunda vuelta se enfrentan dos visiones de las relaciones internacionales y de la construcción europea opuestas: Macron defiende un proyecto europeísta, mientras que Le Pen uno de aislamiento. Por eso la llegada al poder de Le Pen complicaría y tensionaría las relaciones con todos los socios históricos de Francia», le dice a EL TIEMPO Agathe Cagé, doctora en ciencias políticas y autora de los libros ¡Respeto! y Derribar los muros entre intelectuales y políticos.

El presidente francés Emmanuel Macron.

Foto:

Thomas SAMSON / AFP

Todos las encuestas auguran la victoria de Macron, con una ventaja que varía entre los seis y los 14 puntos frente a Le Pen.

Así las cosas, el objetivo del actual presidente, más que convencer a la ciudadanía de votar por él, es impedir a toda costa que la extrema derecha llegue al Palacio del Elíseo, que desde hace años acorta su distancia.

Pese a que el escenario de hoy es el mismo que en 2017, cuando Macron y Le Pen compitieron en la segunda vuelta, hay una diferencia sustancial y es que el duelo de hoy promete ser mucho más ajustado; pues si bien los sondeos recientes vaticinan de nuevo la victoria del candidato-presidente (ver gráfico), es la primera vez que Francia se encuentra tan cerca de ser gobernada por la extrema derecha.

Todos las encuestas auguran la victoria de Macron, con una ventaja que varía entre los seis y los 14 puntos frente a Le Pen. No obstante, en algunos casos hay una inversión de la tendencia.

El sondeo más ajustado es el de la empresa Odoxa, que otorga un 53 por ciento de los votos a favor de Macron. 

“La estrategia principal de la campaña del actual mandatario ha sido asegurar su reelección en un contexto de crisis sanitaria, marcada por la pandemia, e internacional, por cuenta de la guerra en Ucrania.

Macron intentó encontrar un equilibrio entre el papel de presidente y el de candidato. Esta estrategia ha consolidado su estatuto de hombre de Estado frente a Le Pen, pero también ha contribuido a la dinámica actual de desafección democrática masiva. 

Emmanuel Macron se expuso así a vivir un segundo mandato de contestación social masiva”, explica Cagé.

Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa.

Foto:

GEOFFROY VAN DER HASSELT. AFP

No es evidente que Macron obtenga sus votos, ya que en este quinquenio ha sido percibido como «el presidente de los ricos».

Ante ese panorama, la izquierda será decisiva, ya que se llevó casi un tercio de los resultados de la primera vuelta comandada por su líder Jean-Luc Mélenchon.

En todo caso, no es evidente que Macron obtenga sus votos, ya que en este quinquenio ha sido percibido como «el presidente de los ricos» y como un mandatario que gobierna pensando en las clases más favorecidas y en el bienestar de las empresas.

En ese sentido, so bien Cagé sostiene que «solo una minoría del electorado de Mélenchon votará a favor de Le Pen», otra buena parte del electorado, «que se preocupa por el cambio climático y los temas ecológicos, ha manifestado un verdadero rechazo por Macron y se debate si elegir el campo de la abstención o el voto en blanco».

De ahí que el jueves pasado Macron se desplazó al departamento de Seine Sant Denis, al norte de París, -una de las zonas más pobres de Francia y eminentemente obrera- para tratar de conquistar a ese electorado que le dio mayoritariamente su apoyo a Mélenchon en la primera vuelta.

Eso sumado a su intento por seducir a los jóvenes, mayoritariamente de izquierda, que reclaman: «Ni Le Pen ni Macron».

«Su objetivo era intentar imponer en el debate público el tema de la preservación del planeta, ya que no forma parte de la oferta política de ninguno de los candidatos de la segunda vuelta», asegura Cagé.

Le Pen y el poder adquisitivo

Carteles de la campaña de Marine le Pen en vías de Francia.

Foto:

Sameer Al-DOUMY / AFP

Le Pen promete reducir el IVA del 20 al 5,5 por ciento en algunos productos esenciales de la canasta familiar y aumentar los salarios en un 10 por ciento para las personas de bajos ingresos.

Para esta ocasión, el caballo de guerra de Marine Le Pen no ha sido la lucha contra la inmigración ni la reafirmación de la identidad francesa, definitivas para la extrema derecha que representa.

La candidata ha tratado de ganarse al electorado a partir del tema central de la vida cotidiana: el poder adquisitivo, que se ha visto afectado en los últimos años por cuenta del aumento de los precios de la energía y de la alimentación, y reforzados en los últimos meses no solo por la crisis desatada por el coronavirus, sino por cuenta de la guerra de Ucrania.

Le Pen promete reducir el IVA del 20 al 5,5 por ciento en algunos productos esenciales de la canasta familiar y aumentar los salarios en un 10 por ciento para las personas de bajos ingresos. Asimismo, asegura que disminuirá o eximirá de las cargas sociales tanto a las empresas como a los empleados.

Sin embargo, no es claro cómo planea hacerlo, por lo que los analistas han señalado que, de hacerse realidad, estas medidas irían en contra de las finanzas públicas.

Tal cual fue el reclamo de Macron en el debate televisivo del miércoles pasado, el único cara a cara entre los dos candidatos. Sin embargo, no fue el único reproche que el presidente le hizo, también puso en evidencia sus estrechos nexos con el presidente ruso, Vladimir Putin.

«Cuando usted habla de Rusia no se refiere a un dirigente, sino a su propio banquero. Ese es el problema», le dijo Macron para evocar un préstamo de casi diez millones de euros que Le Pen solicitó a nombre de su partido, en 2014, al banco ruso First Check Russian Bank para financiar su campaña pasada.

«Luego armó una trama, todos lo sabemos, con otros actores que han estado involucrados en la guerra de Siria», agregó Macron y remató con un «usted depende del poder ruso y de Vladimir Putin». También le criticó que fuera una de las primeras representantes de la política europea en reconocer la anexión de la región ucraniana de Crimea a Rusia.

Marine Le Pen, candidata por el partido RN de Francia a las elecciones presidenciales.

Foto:

EFE/EPA/LUDOVIC MARIN

Mucho más aplomada que en el debate de 2017, Le Pen le respondió que era una mujer libre, que la «agresión al pueblo ucraniano era inadmisible» y que estaba a favor de las sanciones impuestas a Moscú, a excepción de la medida de «bloqueo de gas y petróleo ruso porque haría daño al pueblo francés».

Más adelante, la candidata mostró un trino suyo de 2014 impreso en papel en el que manifestaba su apoyo a Ucrania, lo que le ha valido un sinnúmero de burlas y memes de los internautas, que la comparan con Donald Trump cuando mostraba los folios que firmaba.

Lo cierto es que Le Pen no salió tan desfavorecida como en el debate de 2017 cuando su agresividad le restó credibilidad, al igual que sus inseguridades en materia de cifras.

Justamente, hace cinco años esa falta de sobriedad y de manejo de los números, en lo que Macron es un verdadero versado, puso en evidencia que no estaba a la talla del cargo al que aspiraba y terminó catapultando la victoria de su rival.

Y aunque en el debate del miércoles dio la impresión de estar conteniéndose permanentemente, salió mejor librada. Eso sí, según un sondeo del instituto Elabe, el 59 por ciento de los encuestados consideró que Macron se había impuesto. 

Ante el evidente reto de unir al pueblo en medio de una doble crisis, una pregunta parece imponerse en el pensamiento no solo en los ciudadanos franceses, sino de todos los protagonistas de la geopolítica actual: «¿Qué Francia saldrá de las urnas hoy?».

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Para EL TIEMPO
París

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