El triunfo histórico de Sinn Féin pone fin a la hegemonía unionista en Irlanda del Norte

El triunfo histórico de Sinn Féin pone fin a la hegemonía unionista en Irlanda del Norte

El Sinn Féin confirmó las expectativas y puso fin a la hegemonía unionista en Irlanda del Norte. El recuento provisional daba como vencedor al partido nacionalista, considerado durante décadas como el brazo político del IRA, con el 29% de las «primeras preferencias» frente al 21% del Partido Democrático Unionista (DUP) y el 13% del Partido de la Alianza, que se consolida como la tercera fuerza política y la alternativa «no sectaria» en el Ulster.

«La gente ha votado a los partidos que han mostrado voluntad de trabajar juntos», declaró exultante la líder local de Sinn Féin, Michelle ONeill, a su paso por el complejo del Titanic de Belfast donde se efectuó el recuento. «Es un resultado histórico para nosotros, en el que han triunfado también las soluciones prácticas a los problemas de los norirlandeses frente a la retórica».

ONeill tendió una mano a todos los partidos, incluidos los unionistas, para intentar formar una Gobierno de «poder compartido», como prevé el Acuerdo de Paz del Viernes Santo. El líder del DUP, Jeffrey Donaldson, ha anticipado sin embargo que su partido no tiene intención de incorporare al Ejecutivo, por su oposición afrontar al Protocolo de Irlanda.

La derrota del DUP, el partido hegemónico en las dos últimas décadas al relevo del más moderado UUP (Partido Unionista del Ulster), ha abierto una profunda crisis en entre las fuerzas unionistas, cada vez más fragmentadas y divididas desde la consumación del Brexit.

En la nueva Asamblea de Stormont, con 90 diputados, los partidos favorables al Protocolo de Irlanda (que levanta lo más parecido a una aduana interior en el Reino Unido para evitar la vuelta a la frontera «dura») podrían de hecho constituir una nueva mayoría, lo que crearía una situación conflictiva al Gobierno británico.

El secretario de Irlanda del Norte, Brendin Lewis, ha reconocido de hecho que Boris Johnson no pretende romper de momento la baraja con la UE tal y como se había anticipado. Londres intentará persuadir a las fuerzas unionistas para que participen en el nuevo Gobierno local, pero se espera que el DUP intente incluso forzar cambios en el Acuerdo de Paz de 1998, lo que podría alimentar los enfrentamientos sectarios y los brotes de violencia como los ocurridos hace un año en las calles de Belfast.

Todos los focos apuntaron en cualquier caso el viernes hacia Michelle ONeill, la más que probable futura ministra principal, arropada por Mary Lou McDonald, la líder nacional de Sinn Féin que viajó desde Dublín para sumarse a las celebraciones en Belfast. En apenas dos años, el partido nacionalista ha completado el «doblete» y es ya la fuerza más votada a ambos lados de la frontera.

Pese a la promesa de impulsar un referéndum de unificación de la isla en esta década, Sinn Féin ha dejado el así llamado ‘border poll’ en segundo plano durante la campaña y ha puesto el énfasis en las dos máximas preocupaciones de los norirlandeses -el coste de la vida y la sanidad- con el objetivo de atraer a los votantes moderados.

La otra gran triunfadora de la noche fue la líder del Partido de la Alianza, Naomi Long, que desempeñó el cargo de ministra de Justicia en los dos últimos años y que ha subido en popularidad gracias a su mensaje integrador, más allá de la eterna dicotomía entre protestantes y católicos, y que ha atraído sobre todo a los votantes jóvenes.