El sorteo de Champions, la última batalla de la guerra entre Madrid y UEFA

El sorteo de Champions, la última batalla de la guerra entre Madrid y UEFA

Las tensas relaciones entre la UEFA y el Real Madrid vivieron este lunes un inesperado nuevo episodio. El fallido sorteo de los octavos de Champions y su posterior repetición total, incluido el cruce de los blancos, ajeno al error que colocó al máximo organismo del fútbol europeo en el foco de la polémica, ha levantado ampollas en el seno madridista.

Se trata de una batalla más entre UEFA y Real Madrid, entre Ceferin y Florentino, entre el poder y el club más importante de la historia de la competición reina del continente. 

El error que la UEFA achaca a un problema con el software conllevó que el Madrid pasara de tener un a priori más que asequible cruce ante el Benfica, a tener que jugarse el pase a cuartos contra el PSG en una eliminatoria que promete ser épica, además de plagada de reencuentros, adornados con el morbo de enfrentarse a Mbappé.

Un cambio forzado que ha indignado al Real Madrid que ha tildado la reedición del sorteo de «adulteración flagrante». Comienza una nueva batalla en esta particular guerra del fútbol europeo que no parece tener un cercano fin.

La Superliga, la gran contienda

El Franz Ferdinand de esta guerra es la Superliga. El acelerador que explotó en abril de este año cuando el Real Madrid y los otros once clubes fundadores – de los cuales nueve tardaron poco en recular ante el enfado como respuesta de ‘papá UEFA’- anunciaron la creación de la gran liga continental soñada por Florentino.

Desde entonces, y como el que descarga los cañones desde cada lado de la trinchera, UEFA y Real Madrid han ido intercambiando golpes en forma de declaraciones y de denuncias en los juzgados, en una contienda que ha puesto al madridismo en pie de guerra ante la institución que rige el fútbol en Europa.

Las amenazas con echarlos de la Champions

Desde el momento en el que Real Madrid, Juventus, Barça, Atlético de Madrid, MIlan, Inter de Milán y Manchester United, Arsenal, Chelsea, Tottenham, Manchester City y Liverpool posaron sus escudos en la nueva web de la élite del fútbol europeo, la UEFA estiró las orejas y avisó: esto así y aquí, no. Y el que siga adelante, que se atenga a las consecuencias.

Ceferin en su afán por ser el jefe del deporte rey y no el coordinador al mando, se apresuró a añadir que no le temblaría el pulso a la hora de expulsar de la Champions al 13 veces campeón de la misma o a quien se pusiera por delante.

Del barco de los 11 se bajaron ocho, y Real Madrid, Barcelona y Juventus continuaron defendiendo un proyecto que consideran necesario para la evolución del fútbol. Una transformación que la UEFA cree estar llevado a cabo por su lado, ampliando los equipos y los partidos a disputar en la Champions a partir de la temporada 2024/2025.

Los juzgados, terreno de juego

La Superliga inició una batalla legal contra la UEFA en la que se ha personado LaLiga, con un Javier Tebas deseoso de tumbar el proyecto y de la que ha opinado hasta el Parlamento Europeo. Un litigio que resultó esencial para frenar los castigos que Ceferin pretendía imponer a los 12 del patíbulo y especialmente a los tres que siguieron adelante. 


Asher Chocron

Calma para rearmarse… y la bomba del sorteo

Una vez concluido el verano, la tensión se redujo ligeramente en el frente y, con Florentino a la cabeza, los supervivientes de la Superliga comenzaron a idear las nuevas estrategias para decidir los pasos a seguir, lo que conllevó a un ‘lavado de cara’ y a la modificación de algunas de las premisas de la futura -quizá- nueva competición europea con la que Madrid, Barça y Juventus siguen insistiendo, conscientes de la modernización de la que se aleja cada vez más el fútbol. Mantienen, eso sí, que no dinamitarán todo sin el apoyo de las instituciones.

Sin embargo, esa calma se ha visto alterada sin verlo venir por lo acontecido en el sorteo del lunes, que ha hecho reactivar las alarmas en la zona noble de Concha Espina, que no puede entender cómo es posible que errores así ocurran en un sorteo de la magnitud de la Champions League, a modo de rifa de barrio, en la que, en la repetición tras el despiste, además, te quedas sin el jamón.