El Gobierno de la resistencia de Myanmar reconoce formalmente la cuarta divisa digital más capitalizada como moneda de uso doméstico

El Gobierno de la resistencia de Myanmar reconoce formalmente la cuarta divisa digital más capitalizada como moneda de uso doméstico

El tether es un ‘stablecoin’ vinculado al dólar estadounidense.

El Gobierno de Unidad Nacional de Myanmar reconoció la divisa digital tether como moneda de curso legal, según un aviso publicado el pasado sábado en la página de Facebook de su Ministerio de Planificación, Finanzas e Inversiones.

Conforme al documento, esa estructura política —que aspira a derrocar a los militares que están en el poder tras el golpe de Estado de febrero— aprueba el uso doméstico de ese ‘token’ con el fin de «facilitar y acelerar el comercio, los servicios y los sistemas de pago actuales». Sin embargo, el ministerio no da más detalles ni precisa cómo prevé asegurar la circulación de la criptomoneda en el país.

El tether es un ‘stablecoin’ vinculado al dólar estadounidense para evitar los enormes cambios de curso característicos de la mayoría de las divisas digitales. La mayor fluctuación de precio registrada en el último año fue de un poco más de un centavo, según los datos del portal CoinMarketCap. Con un valor total de 76.500 dólares, es la cuarta moneda digital más capitalizada.

La medida se hizo pública en medio de los esfuerzos del Gobierno de Unidad Nacional para recaudar fondos. En particular, la coalición antigolpista recurre activamente a la emisión de los llamados ‘Bonos Especiales del Tesoro de la Revolución de Primavera’, destinados principalmente a la diáspora birmana en el extranjero, y con su venta quiere conseguir 1.000 millones de dólares para sus fines políticos. Por su parte, el Gobierno actual de Myanmar considera la venta ilegal y una violación de las leyes antiterroristas, recoge Bloomberg.

El golpe de Estado

El pasado 1 de febrero tuvo lugar en Myanmar un golpe de Estado en el que los militares derrocaron al Gobierno encabezado por la premio Nobel Aung San Suu Kyi, al tiempo que arrestaron al presidente del país, Win Myint, y a otros funcionarios de alto rango. El Ejército prometió devolver el poder a un gobierno civil después de unas elecciones que aún no se han realizado. 

De seguidas se desató una ola de protestas contra la junta, tras lo cual las nuevas autoridades cerraron el acceso a Facebook, la red social más popular del país, y luego bloquearon casi por completo Internet. Las protestas fueron reprimidas por los militares de manera violenta: más de 760 personas murieron, incluidos no menos de 50 niños, y más de 4.800 personas fueron arrestadas, entre ellas 80 periodistas.

En medio del golpe de Estado se produjo también una crisis sanitaria. En el país asiático existe una grave escasez de oxígeno, equipos médicos y medicamentos. Al mismo tiempo, por la falta de médicos, muchos hospitales han tenido que suspender su actividad. Según advirtió Tom Andrews, relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar, el país corre el riesgo de convertirse en un gran proliferador del coronavirus.