El Gobierno cede a las propuestas de los empresarios para acelerar un acuerdo en la reforma laboral

El Gobierno cede a las propuestas de los empresarios para acelerar un acuerdo en la reforma laboral

El acuerdo social para tramitar con urgencia un nuevo marco laboral ha registrado hoy un avance significativo de cara a ser aprobado con el consenso de empresarios y sindicatos. El Gobierno ha presentado una propuesta que suprime los límites a la temporalidad planteados hasta ahora y asume el planteamiento de las patronales para la contratación de los trabajadores fijos discontinuos, uno de los ejes de la negociación.

La propuesta pasa de establecer normas generales a las que empresas y trabajadores deben atenerse a ceder buena parte de las condiciones de la contratación de empleados eventuales, temporales y fijos discontinuos a la negociación colectiva. Del 15% de la plantilla inicial, se pasa ahora a límites temporales de seis meses, un año o noventa días en función del tipo de contrato.

El hecho de que el Gobierno haya puesto sobre la mesa propuestas presentadas por las patronales para ser negociadas con las organizaciones sindicales es un gesto que no se había producido hasta ahora y que permite a los empresarios, a falta de conocer la opinión de los sectores afectados, considerarlo como una «propuesta buena», según han indicado fuentes de la negociación. «Es buena por ser mejor que lo anterior, pero de aquí a verlo como un texto que puede ser el marco legal, hay aún mucho camino», advierten.

En el otro lado, las organizaciones sindicales se han mostrado menos optimistas, al admitir que se ha negociado sobre estos puntos pero «sin apenas avances». Los límites a la contratación temporal planteados en anteriores borradores habían sido rechazados frontalmente por las patronales, tanto en su versión inicial de un 15% de la plantilla para todas las empresas como en su posterior modificación, en la que se establecían límites en función del número de trabajadores de las empresas. «Hay consenso en la filosofía y en el esquema de contratación que se perfila en las propuestas que hemos ido construyendo, pero aún existen importantes diferencias para ir cerrando los textos», ha indicado CCOO al término de la reunión.

El Gobierno es consciente de que la próxima semana es decisiva de cara a encauzar un acuerdo. El próximo lunes quedarán menos de tres semanas para formalizarlo, aprobarlo en Consejo de Ministros y publicarlo en el BOE, tal y como se ha comprometido con Bruselas como condición para recibir los fondos europeos.

Así, la negociación está tomando gran velocidad. Las modalidades de contratación y la temporalidad son piezas nucleares del acuerdo. Por eso, sobre lo planteado y debatido hoy se pondrá el próximo viernes sobre la mesa una nueva propuesta sobre contratación eventual, los contratos de interinidad en algunas coberturas como las vacaciones, el tiempo de los contratos circunstanciales de corta duración o la nulidad del contrato en caso de fraudes de ley en la contratación temporal.

La propuesta actual es que «cuando el contrato de duración predeterminada obedezca a las circunstancias de la producción, su duración no podrá ser superior a seis meses». El texto indica que, a través de los convenios colectivos sectoriales se podrá ampliar la duración de estos contratos hasta un año.

Además, en el caso de «campañas ocasionales» se podrán formalizar contratos concertados por un máximo de 90 días al año siempre que dichas campañas sean identificadas en el contrato de trabajo y sean previsibles en el tiempo -como es el caso de la Navidad en el comercio, por ejemplo- pero no «en su alcance o magnitud». En este sentido, las empresas deberán trasladar a los representantes de los trabajadores en qué medida prevén recurrir a este tipo de contratos.

La regulación de la temporalidad queda, en cualquier caso, muy sujeta a los acuerdos entre empresas y sindicatos. Además de la extensión excepcional de los contratos temporales a un año o la previsión del número de contratos para campañas ocasionales, los convenios colectivos podrán establecer planes de reducción de la temporalidad, los tipos de trabajos que puedan cubrirse con estos contratos o la «adecuada relación» entre el volumen de contratación temporal de una empresa y su plantilla total, un elemento que sigue presente aunque con un grado inferior de rigor normativo.

La propuesta del Gobierno también establece que los comités de empresa y los trabajadores temporales deberán ser informados por la empresa de los puestos de trabajo vacantes. En el caso de los contratos fijos discontinuos, las empresas también deberán reportar a la representación legal de los trabajadores un calendario con la previsión de llamamiento anual de este tipo de empleados. Los convenios colectivos sectoriales, que como consecuencia de esta reforma ganarán relevancia respecto a su peso actual, también podrán establecer bolsas de empleo, así como la obligación de elaborar un censo del personal fijo discontinuo.

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