El gobernador del Banco de España prevé que los tipos no pasen del 2,5% y que las subidas sean más suaves

El gobernador del Banco de España prevé que los tipos no pasen del 2,5% y que las subidas sean más suaves

El gobernador del Banco de España ha decidido poner una cifra al fin de la subida de tipos de interés del BCE para que inversores y empresas tengan una referencia. Según sus cálculos, se situará en el próximo mes de marzo entre el 2,25 y el 2,5%. Pablo Hernández de Cos hizo pública su previsión en el Congreso del Consejo de Directivos (CEDE), que se celebra en Bilbao, en una intervención cargada de significación y matices.

«Permítanme que me exprese con claridad: nadie sabe dónde se situará el tipo de interés terminal», dijo Hernández de Cos. Y, ¿por qué minutos después se atrevió a poner una cifra encima de la mesa? La respuesta no estaba explícita en su discurso, pero es obvio que ofrece orientación a unos mercados que no pueden seguir permanentemente a ciegas.

El gobernador señaló que, para lograr el objetivo a medio plazo de que la inflación se sitúe en el 2%, los tipos de interés continuarán aumentando de forma lineal hasta marzo de 2023, que es cuando se sitúen en la horquilla prevista.

Realizar un cálculo de estas características va mucho más allá de expresar el resultado de los modelos del supervisor. Hasta marzo de 2023 quedan cuatro reuniones del Banco Central Europeo (BCE). En la última el organismo presidido por Christine Lagarde elevó los tipos un histórico 0,75% hasta situarlos en el 1,25%. De ello se deduce que Hernández de Cos, que forma parte del órgano de decisión del BCE, aboga por que las próximas subidas sean mucho más contenidas y en ningún momento vuelvan a llegar al 0,75%.

En un BCE actualmente dominado por los halcones, el banquero español se sitúa claramente del lado de las palomas. Aún así, la palabra más repetida por el gobernador en su discurso fue «incertidumbre» e insistió en que cualquier factor, por pequeño que sea, puede alterar la previsión y las decisiones a tomar. En sus cálculos, además, se estima que, una vez se alcance el tipo máximo, éste se mantendrá durante al menos otro año para contener la inflación.

Hernández de Cos realizó una breve exposición de las dos propuestas de política monetaria que se pueden aplicar en una situación como la actual: la más prudente o «principio de Brainard», que invita a ser «prudente» y «dar pasos cortos en una habitación a oscuras», es decir, acometer pequeñas subidas de tipos; o la más agresiva y recientemente defendida por Isabel Schnabel en la reunión de Jackson Hole, que plantea adelantarse con rotundidad a escenarios de inflación totalmente descontrolada y elevar tipos de forma drástica. «Conjuntamente, estos dos razonamientos distintos explican por qué los bancos centrales, incluido el BCE, hemos seguido una senda de endurecimiento que combina cierta gradualidad con cierta anticipación del ajuste».

El gobernador del organismo supervisor se extendió mucho en el análisis de los riesgos que implicarían un mayor desbordamiento de la inflación. A su juicio, el primero sería el contagio a efectos de segunda ronda, mediante el incremento de los salarios o de los márgenes empresariales. «Hasta ahora este fenómeno no se ha dado en el área euro», afirmó, ni espera que se dé en un futuro inmediato. En segundo lugar, advirtió sobre el desanclaje de expectativas de inflación, concepto que definió como la pérdida de confianza de los consumidores sobre que se alcance el objetivo de reducción. Aunque tildó de «preocupante» la situación actual, consideró que aun sigue bajo control. El tercer riesgo se base en acontecimientos geopolíticos adversos.

Hernández de Cos señaló que los efectos sobre las intervenciones en política monetaria suelen observarse «en un año o año y medio» y se despidió con un mensaje de confianza: «Espero que mis palabras les hayan tranquilizado en lo que respecta a nuestra voluntad de frenar la inflación sin causar un sufrimiento innecesario a nuestros ciudadanos».