EE.UU. prueba exitosamente un vuelo coordinado entre dos drones capaces de volar de forma autónoma y comunicarse entre sí

EE.UU. prueba exitosamente un vuelo coordinado entre dos drones capaces de volar de forma autónoma y comunicarse entre sí

El programa Skyborg Vanguard tiene como objetivo crear un dron autónomo y listo para el combate que acompañe a los aviones tripulados.

El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de EE.UU. anunció la semana pasada que realizó una prueba de vuelo en la que dos drones MQ-20 Avenger de General Atomics se coordinaron entre sí gracias a la instalación del sistema central de autonomía Skyborg Vanguard. El ensayo se llevó a cabo en la base de la Fuerza Aérea de Edwards, en California, el pasado 26 de octubre y duró varias horas.

El experimento demostró que el sistema central de autonomía permitió que las aeronaves «volaran de forma autónoma mientras se comunicaban entre sí para garantizar un vuelo coordinado». Además, los drones respondieron a las órdenes de navegación, permanecieron dentro de geovallas especificadas y mantuvieron las envolventes de vuelo, mientras eran monitoreados desde una estación de comando y control en tierra, informaron las fuerzas militares a través de un comunicado.

«Hemos logrado un progreso tremendo transformando ideas en realidad en un corto período de tiempo. El equipo ha hecho todo lo posible para hacer madurar un núcleo de autonomía propiedad del Gobierno y desarrollar las tecnologías fundacionales para una capacidad futura», señaló la mayor general Heather Pringle, comandante del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea.

Por su parte, el general de brigada Matthew Higer, comandante del ala de prueba 412 en la Base Aérea Edwards, agregó que «las grandes pruebas de fuerza de agrupaciones autónomas no tripuladas son la evolución natural para desplegar la capacidad de combate para la lucha futura».

El programa Skyborg Vanguard tiene como objetivo crear un dron autónomo y listo para el combate que acompañe a los aviones tripulados. Desarrollado por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, el sistema se concibe como un ‘compañero de ala’ robótico para pilotos que utilizará inteligencia artificial para volar y controlar la aeronave, y gestionará algunas tareas de la misión de combate.

La idea es que las aeronaves no tripuladas que acompañen a los aviones de combate principales sean lo suficientemente económicas como para permitirse perderlas en batalla. Así podrán cumplir una amplia variedad de tareas, como volar adelantadas para explorar el terreno o absorber el fuego enemigo en caso de que el grupo sea atacado.