Davos llama a salvar la globalización tras la guerra: «Estamos ante un cúmulo de calamidades, el reto más difícil desde 1945»

Davos llama a salvar la globalización tras la guerra: «Estamos ante un cúmulo de calamidades, el reto más difícil desde 1945»

El Foro Económico Mundial reabre sus puertas tras dos años de aplazamientos por la pandemia y con una misión impensable durante años en Davos: salvar la globalización. Es decir, frenar las tendencias que amenazan con romper décadas de liberalización del comercio mundial y de un sistema en el que se había restado importancia al lugar donde se producían los bienes.

La reunión anual comienza con dos ausencias impensables hasta ahora; la nieve y los oligarcas rusos. La convocatoria tradicional de enero tuvo que ser aplazada por la pandemia y los multimillonarios rusos que han sido protagonistas habituales de las reuniones de Davos no pueden participar este año. Tampoco los miembros del Gobierno ruso. «Es la decisión correcta», ha explicado el presidente del Foro, el noruego Borge Brende, que subraya que si Rusia respeta la Carta de Derechos de la ONU en el futuro podrá regresar a la localidad alpina suiza.

Pero la mayor sorpresa es tener que defender la globalización, que el Foro daba por imparable e inevitable desde el pasado siglo. Sobre todo tras el famoso discurso del presidente chino Xi Jianping en Davos en 2017 cuando defendió la globalización frente a las dudas de Donald Trump. La globalización era tan fuerte que la defendía un comunista frente a las tentaciones proteccionistas de un teórico adalid de los neoliberales estadounidenses. Todo eso es prehistoria ahora.

La pandemia y las rupturas en las cadenas de suministro han provocado una revisión de la globalización agudizada por las tensiones geopolíticas derivadas de la agresión rusa a Ucrania. «Debemos resistir la fragmentación geoeconómica. Sólo la cooperación internacional puede abordar problemas mundiales urgentes como solucionar la escasez de alimentos y otros productos, eliminar las barreras al crecimiento y salvar nuestro clima», asegura la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, antes de intervenir este lunes en el Foro. Esta fragmentación «dañaría a todos sea cual sea su renta».

En un artículo junto a sus colaboradores, la búlgara hace un resumen desolador de la situación: «La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha agravado la pandemia de Covid-19, una crisis sobre otra, devastando vidas, arrastrando el crecimiento y haciendo subir la inflación. Los elevados precios de los alimentos y la energía están afectando a los hogares de todo el mundo«. En paralelo, «el endurecimiento de las condiciones financieras está presionando aún más a las naciones, empresas y familias altamente endeudadas [como es el caso de España]. Y los países y las empresas están reevaluando las cadenas de suministro mundiales en medio de las persistentes interrupciones».

Agrega esta guinda: «Si a esto le añadimos el aumento de la volatilidad en los mercados financieros y la amenaza continua del cambio climático, nos enfrentamos a un cúmulo de calamidades» que, en su opinión, someten «a la economía mundial a su prueba más difícil desde la Segunda Guerra Mundial».

«El regreso de la guerra, las epidemias y la crisis climática, todas esas fuerzas perturbadoras han hecho descarrilar la recuperación mundial», ha afirmado por su parte el fundador del Foro, Klaus Schwab. «Estos problemas deben afrontarse en Davos; la crisis alimentaria mundial, en particular, necesita nuestra atención inmediata».

La formación de bloques tras la guerra en Ucrania golpea la globalización, pero ya venía arrastrando problemas, según admite Georgieva. Sólo la incertidumbre en torno a ella en 2019 recortó en un punto el crecimiento de la economía mundial y actualmente «unos 30 países han restringido el comercio de alimentos, energía y otros productos básicos clave».

¿Cómo evitar este regreso al proteccionismo? El FMI recuerda el éxito de la globalización: «En las últimas tres décadas, los flujos de capital, bienes, servicios y personas han transformado nuestro mundo, ayudados por la difusión de nuevas tecnologías e ideas. Estas fuerzas de integración han impulsado la productividad y el nivel de vida, triplicando el tamaño de la economía mundial y sacando a 1.300 millones de personas de la pobreza extrema». Pero también admiten problemas que en el Foro, incluidos tiburones de Wall Street como Ray Dalio, asumen que hay que afrontar para que no se derrumbe el sistema. «Las desigualdades de ingresos, riqueza y oportunidades han seguido empeorando dentro de demasiados países durante mucho tiempo, y también entre países en los últimos años. Las personas se han quedado atrás a medida que las industrias tenían que adaptarse en medio de la competencia mundial«, afirma la directora gerente del FMI:

Ella ofrece cuatro recetas en el Foro: «Fortalecer el comercio eliminando trabas para bajar los precios»; «cooperación para reestructurar la deuda de los países endeudados más vulnerables»; «modernizar el sistema internacional de pagos transfronterizos»; y «aceleración de la transición energética», pero «con enfoque global» y «compensando a los afectados».

La ausencia de las autoridades de EEUU y de China, las dos primeras potencias económicas mundiales, desluce la actual edición del Foro, aunque sí asistirán 50 jefes de Estado y de Gobierno, incluido el canciller alemán, Olaf Scholz, el emir de Catar o el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. También de forma telemática, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski.

En paralelo, se esperan 1.250 dirigentes de empresas y un centenar de emprendedores tecnológicos que no es que deseen, es que viven de la globalización.