Correa fuerza el proceso de destitución de Lasso

Correa fuerza el proceso de destitución de Lasso

Ecuador Quito: paisaje de caos tras la batalla

La grave crisis de Ecuador se ha trasladado esta noche (madrugada en España) a la Asamblea Nacional con la instalación de la sesión parlamentaria que decidirá sobre la destitución del presidente Guillermo Lasso. La iniciativa es obra del grupo de congresistas seguidores del expresidente Rafael Correa, quien desde Bélgica ha movido los hilos en busca de unos votos que ahora mismo no tiene: necesitan 2/3 partes de la Cámara, al menos 92 de los 135 presentes, cuando de momento suma entre 70 y 75 apoyos.

Tras 13 jornadas de Paro Nacional y pese al día de tregua que hoy vive el país, la situación es tal que la sesión se realiza de forma virtual, ante la imposibilidad para todos los legisladores de viajar desde sus provincias e, incluso, de acceder a la Asamblea, situada en la zona cero de las protestas.

Lasso ejerció su derecho a la defensa a través de su secretario jurídico, Fabián Pozo. En el escrito presidencial se pone en duda la constitucionalidad de aplicar en la actual coyuntura política y social el artículo 30.2, pues el primer mandatario no considera que se viva la doble situación de conmoción social y grave crisis política tras los acontecimientos de las últimas horas, incluso con la derogación del estado de excepción realizada por él mismo. Se trataba de uno de los requerimientos indígenas para sentarse en la mesa del diálogo. Desde el gobierno se considera que esta maniobra debería dar por finalizado el proceso.

Los cientos de indígenas que han regresado a los alrededores de la Asamblea celebraron la noticia con júbilo. Gracias a la mediación de la Iglesia Católica también se produjo el primer encuentro informal entre delegados gubernamentales, encabezados por el canciller Juan Carlos Holguín, y dirigentes indígenas, con el radical Leonardo Iza al frente (hasta ahora reticente a negociar), y el presidente legislativo, Virgilio Saquicela, como garante. De momento, el único avance es que los líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) consultarán a sus bases para conformar una comisión negociadora.

«Ellos buscan pescar en el caos, ellos son el caos. Juntos los vamos a derrotar. Este país no necesita salidas populistas», subrayó Lasso en su escrito ante el Parlamento, que posteriormente ha dado paso a las intervenciones de todos los diputados.

De no declararse una marcha atrás por parte de su directiva, el Parlamento dispone ahora de 72 horas para votar la continuidad del mandatario, tiempo que le resta a Correa y a los suyos para reunir los votos que le faltan. El expresidente, refugiado en Bruselas para no cumplir la condena de ocho años de cárcel por corrupción, aprovechó las tablas adquiridas como estrella en las televisiones de Vladimir Putin para exigir a Lasso, en un vídeo publicado en sus redes sociales, su salida «por sus gigantescas mentiras; por una inseguridad sin precedentes nunca vista, nuestros hijos no pueden salir solos a las calle; por la gigantesca corrupción, los Pandora Papers, una vergüenza mundial; por la brutal represión que ha ejercido contra su pueblos en estos días».

El Parlamento ecuatoriano es fiel reflejo de la crisis política del país. Pese a que sólo han transcurrido algo más de 12 meses desde la juramentación de sus 137 congresistas, ninguno de los bloques mantiene su composición original. Incluso la bancada correísta, la más leal a su líder huido, perdió 2 de sus 49 diputados nada más comenzar. Peor le ha ido al Pachakutik, el brazo político de los indígenas, que no sólo se ha quebrado en tres bloques disímiles, sino que incluso sufrió la destitución de Guadalupe Llori, la primera indígena al frente de la Asamblea.

Las divisiones ideológicas y de liderazgo en Izquierda Democrática, una de las grandes sorpresas de las elecciones, también le ha acarreado su propia fractura. Incluso la Bancada del Acuerdo Nacional (BAN), conformada en torno al gubernamental Movimiento CREO, se estiró hasta los 27 congresistas al calor de su control del Palacio de Carondelet, pero en los pasillos de la sede parlamentaria se apuesta por la salida de varios independientes.