Biden, ante encrucijada de hacerle frente a ola migratoria sin precedentes

Republicanos amenazan con frenar su agenda y demócratas no están convencidos con plan de choque.

Biden, ante encrucijada de hacerle frente a ola migratoria sin precedentes

Republicanos amenazan con frenar su agenda y demócratas no están convencidos con plan de choque.

Ningún otro tema en la agenda política de Joe Biden, ni siquiera el de la creciente inflación, tiene tanto potencial para descarrilar su presidencia como el migratorio. Eso quedó claro la semana pasada cuando incluso congresistas de su propio partido salieron públicamente a criticar su estrategia para lidiar con la crisis que se está fraguando en la frontera sur con México.

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Consciente de los peligros que se avecinan, especialmente en un año electoral como es este 2022, la administración Biden presentó un plan con seis pilares con el que busca contener la marea de migrantes, entre ellos miles de colombianos, que están llegando a las puertas de Estados Unidos.

El plan habla de expandir el personal de la patrulla fronteriza, al igual que los centros de procesamiento que manejan las solicitudes de asilo. Así mismo, nuevas herramientas para remover ilegales de manera expedita, más apoyo a las comunidades y ONGs que trabajan en la zona, pie de fuerza para atacar a las redes criminales que trafican con ilegales y recursos dirigidos a los países de la región con los que se pretende enfrentar las causas que empujan a los migrantes hacia el norte.

En un par de audiencias ante el Congreso, Alejandro Mayorkas, secretario para la Seguridad Interna de EE. UU., defendió la estrategia pero no sin antes alegar que su administración había heredado un “fracturado sistema migratorio” que requiere reformas a largo plazo si lo que busca es una solución permanente.

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Sin embargo, sus explicaciones dejaron a pocos satisfechos. Kyrsten Sinema, senadora demócrata del estado de Arizona, catalogó el plan como “poco realista”, mientras que Catherine Cortez Masto, y Mark Kelly, también de este partido, lo tildaron de “borrador con buenas intenciones” pero aún lejos de ser algo que evite la catástrofe.

Por no hablar de los republicanos, cuyos cuestionamientos fueron unánimes y prometieron frenar toda su agenda mientras este tema no sea resuelto. Entre ellos la nueva ayuda para Ucrania, que Biden está pidiendo al igual que fondos para seguir confrontando la pandemia del covid-19.

Migrantes centroamericanos esperan frente al refugio de la Sagrada Familia al tren de carga llamado La Bestia, en un intento de llegar a la frontera con Estados Unidos, en Apizaco (México).

Foto:

Pedro Pardo. AFP

Aunque el tema migratorio es uno que persigue al demócrata desde que llegó a la Casa Blanca, en las últimas semanas se ha puesto color de hormiga.

Eso gracias al polémico Título 42, una política que creó la administración del ex presidente Donald Trump en marzo del 2020 y que desde entonces ha permitido expulsar a los migrantes de manera exprés sin tener que procesarlos con la regularidad que se les otorga a los solicitantes de asilo.

Alegando que la pandemia creó una crisis sanitaria en el país y que los migrantes eran un vehículo para su propagación, el Título 42 ha permitido la expulsión de por lo menos 1,7 millones de personas, una cifra récord, sin tener que dar mayores explicaciones o cumplir con la leyes y compromisos internacionales que rigen la migración en tiempos normales.

Si bien al comienzo de la pandemia la medida tenía sentido y muchos países aplicaron fórmulas similares, Biden venía bajo extrema presión de un sector de su partido para que levantara la medida, ya que es imposible seguir justificando las expulsiones cuando todos los estados eliminaron las restricciones que se impusieron cuando el covid irrumpió.

Además, hace pocas semanas, los Centros para el Control de Enfermedades Infecciosas (CDC), decretó que la emergencia de salud causada por la pandemia había terminado y por lo tanto el Título 42 ya no tendría vigencia. Biden respondió al nuevo concepto anunciando que eliminaría su aplicación el próximo 23 de mayo y con esto el plan de contingencia que reveló la semana pasada.

Sin embargo, el miércoles pasado al presidente “se le apareció la virgen” cuando un juez de Luisiana suspendió por 14 días los preparativos de la Administración para acabar con esa norma. El magistrado fijó una audiencia para este 13 de mayo en la que podría adoptar una resolución definitiva sobre el futuro del Título 42.

Así mismo en el Congreso, con apoyo de los demócratas, avanzan varios proyectos de ley que buscan frenar la decisión de Biden mientras no existe un sistema que permita lidiar con la marea de migrantes.

En otras palabras, bien sea por vía judicial o legislativa, el mandataro podría evitar –de momento- el impacto negativo del levantamiento de la política. Pero los republicanos quieren aprovechar la crisis para volver el Título 42 una solución permanente y han vuelto a presionar por fondos para construir el muro en la frontera con México.

En los primeros seis meses del actual año fiscal, que comenzó en octubre de 2021, las autoridades han detenido en la frontera sur a poco más de un millón de inmigrantes, de los cuales 549.000 fueron expulsados del país en aplicación del Título 42, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU.

El cubanoestadounidense Alejandro Mayorkas, jefe del Departamento de Seguridad Interior (DHS).

Foto:

Brad Barket. AFP

Mayorkas aseguró ayer que el Gobierno se prepara para los distintos escenarios posibles para reforzar la frontera con México e insistió en pedir a los migrantes que tratan de entrar en el país por la frontera sur que no lo hagan: “No vengan, la frontera no está abierta”, afirmó en una entrevista a CNN.

Ante las previsiones de que puede llegar a haber 18.000 migrantes al día cuando se levante la citada norma, el secretario de Seguridad reconoció que esa cifra supondría una importante “presión” para el sistema, pero aseguró que se están preparando hace meses.

Mayorkas está siendo el principal blanco de los republicanos por la cuestión migratoria e incluso miembros de ese partido han amenazado con promover en el Congreso un proceso de destitución contra él.

El pasado viernes, Biden, trató de coordinar con su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, una estrategia común ante el flujo “sin precedentes” de migrantes que está llegando a la frontera común. Ambos acordaron la visita a Washington hoy del canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

En todo caso, los centros de detención ya están operando a su máxima capacidad y el temor es que, una vez se elimine el Título 42, no habrá forma de retener y procesar a los migrantes, lo que se traducirá en una crisis mayúscula para Biden, cuyos índices de popularidad están por el piso y futuro sigue en veremos.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON

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