Benzema, la justicia y el Balón de Oro

Benzema, la justicia y el Balón de Oro

De igual modo que desluce el trabajo detrás de las cámaras en comparación con el presentador estrella de un show, el papel de Karim Benzema en el Real Madrid durante la era Cristiano Ronaldo quedó a la sombra, pese a la esencial aportación del francés desde que viste la camiseta blanca.

A lo largo de los años se ha sido injusto con un Karim Benzema que, si bien no marcaba tantos goles como cabria esperar de quien porta el nueve a la espalda, los fabricaba y, al mismo nivel de importancia, trabajaba para que otros ejecutaran las jugadas que acaparaban todos los focos.

Karim Benzema merece el Balón de Oro por una cuestión de justicia, por su inagotable fuente de genialidad con y sin balón, y por el paso al frente que dio, por fin, cuando Cristiano abandonó el barco en 2018 y su escudero francés pasó entonces a ser el protagonista principal de la película.

Desde el adiós del portugués, Benzema ha vuelto a alzarse hasta la altura de sus mejores registros goleadores, echándose el equipo a la espalda y apareciendo en momentos importantes, derrochando detalles de magia y una excelente visión de juego, dejando la sensación continua de que tiene el absoluto control de todo lo que va a pasar en el partido.

En la primera temporada como líder del ataque blanco y en un año en el que el Madrid no alcanzó la gloria tras tres años irrepetibles, Karim Benzema marcó 30 goles en las tres competiciones, primera vez que alcanzaba las tres decenas desde 2012.

En la Liga de la pandemia fueron 27 y otro paso adelante en su papel de líder de una plantilla que andaba escasa de orientadores. El año pasado y pese a la ausencia de títulos, volvió a alcanzar las 30 dianas. En la presente temporada, de momento, es el líder de la tabla de goleadores.

No es que Benzema sea ahora mejor que antes, es que se le ve más. Su calidad no se ha modificado, sólo ha encontrado más hueco para jugar desatado. Ese adiós al trabajo en la sombra le valió, además, el perdón de Deschamps que, pese a los problemas personales con el jugador, no aguantó más tiempo sin llamar a uno de los mejores de la historia de su país. 

Si el Balón de Oro se otorga realmente al mejor del año, con datos objetivos, no acabará luciendo en las vitrinas del francés pero, si existe en este premio un concepto romántico de justicia, el galardón hace meses que tiene nombre.