Alerta del Banco de España por los créditos ICO: un 16% está en «vigilancia especial» por riesgo de impago

Alerta del Banco de España por los créditos ICO: un 16% está en «vigilancia especial» por riesgo de impago

La digestión de la crisis del coronavirus comienza a aflorar nuevos riesgos en la recuperación económica y en las cuentas del Estado. El Banco de España ha identificado un incremento notable del riesgo de impago asociado a los préstamos ICO que se concedieron a grandes empresas y pymes para resistir al primer impacto de la pandemia sobre su cuenta de resultados.

El volumen de este crédito situado ya en «vigilancia especial» se ha duplicado en los últimos meses y alcanza ya el 16%, mientras que los «dudosos» crecen y se sitúan en el 2%. La diferencia entre ambas categorías es que, en el primer caso, el deudor mantiene por el momento el pago de las cuotas pero muestra ya síntomas de debilidad para poder afrontar la devolución futura del préstamo. En el segundo caso, esos riesgos ya comienzan a materializarse.

La mayor preocupación del supervisor bancario es que estas cifras pueden ir a más, ya que gran parte de los créditos aún están amparados por los periodos de carencia concedidos a las empresas para comenzar a ejecutar su devolución. «La elevada presencia de señales de deterioro crediticio en los clientes con aval ICO sugiere que el riesgo de las operaciones avaladas por el ICO podría materializarse en mayor medida, una vez el periodo de carencia expire», advierte el Banco de España en su último informe de estabilidad financiera.

El impago de estos créditos tendrá un doble impacto. Por un lado, se traducirá en un incremento inmediato del déficit y de la deuda pública del Estado, que actúa como avalista de la financiación y cubre alrededor de un 75% del préstamo. El resto del impacto lo asumiría el banco que concediese el crédito.

El tamaño final del agujero que dejará el programa de avales sobre el erario público y el sector financiero dependerá en gran medida de si los riesgos que en estos momentos penden sobre la economía se acaban materializando. Principalmente, el Banco de España identifica tres: una reactivación de la pandemia vinculada a la aparición de nuevos brotes, lo que conllevaría la aplicación de nuevas restricciones de actividad; que la inflación deje de ser un fenómeno transitorio y se acabe trasladando al conjunto de bienes de la economía y a los salarios, lo que conllevaría un endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los bancos centrales; y un impacto mayor del previsto vinculado a la congestión de las cadenas de suministro globales.

Los riesgos financieros no se limitan exclusivamente a los préstamos con aval público. El análisis del supervisor concluye que por el momento el volumen general de préstamos dudosos está contenido, aunque en parte se debe al incremento del volumen de financiación que conllevó la pandemia para evitar la quiebra por falta de liquidez de millones de empresas. A pesar de que este indicador, clave para medir la situación del sistema financiero, no da señales de alarma, el supervisor sí avisa de que hay sectores que comienzan a mostrar problemas de solvencia. Estos sectores son aquellos que sufrieron un mayor golpe por el parón económico y que se mantienen todavía lejos de recuperar los niveles alcanzados en 2019, principalmente hostelería, restauración y transporte. Se da la circunstancia de que son, además, los que más se tuvieron que endeudar para salir de la crisis y los que ahora presentan una situación financiera más comprometida.

Esto conllevó un incremento del 53% de los créditos en situación de vigilancia especial en los últimos 12 meses. «Este comportamiento comenzó a registrarse desde el tercer trimestre del año pasado, acelerándose notablemente en el cuarto trimestre del mismo y, por el momento, la variación interanual de estos créditos sigue aumentando», señala el informe. Algo similar ocurre con los créditos refinanciados, que crecen a un ritmo del 8,8%.

A pesar de estas rémoras, el diagnóstico del Banco de España es que la situación económica del país se sigue recuperando tras el parón que supuso la pandemia y el sistema financiero está preparado para resistir a una eventual recaída, aunque deba mantenerse la vigilancia. «Las vulnerabilidades se mantienen elevadas en relación con los niveles previos al inicio de la crisis, y existen riesgos cuya materialización podría dificultar el proceso de normalización económica y financiera», concluye el análisis.

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