Adiós al pago comunitario de la calefacción central: 1,6 millones de viviendas solo pagarán por su consumo

Adiós al pago comunitario de la calefacción central: 1,6 millones de viviendas solo pagarán por su consumo

El verano ha sido largo, pero poco a poco los jerseys van bajando del altillo y las comunidades de vecinos de las regiones más frías de España prenden las calderas de sus edificios. Será el penúltimo invierno en el que aquellos que dispongan de calefacción central hagan frente a este gasto de forma colectiva. A partir de mayo de 2023, cada vecino pagará exclusivamente por su consumo.

Al contrario de la confusión generalizada, esto no supondrá acabar con la calefacción central, sino adaptar su factura al consumo individual. Una iniciativa que para la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción (AERCCA) supone juntar lo mejor de dos mundos. «Se van a tomar las ventajas de la calefacción central, como la eficiencia energética, con lo mejor de la calefacción individual, en la que cada uno gestiona su consumo y paga por él», explica su presidente y director general de ISTA, Ignacio Abati.

La norma que vehicula esta idea es el Real Decreto 736/2020, por el que se regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas de edificios, aprobado en agosto del año pasado. Dicho decreto viene impulsado desde Bruselas, y tiene como piedra angular el concepto de «sostenibilidad energética» como fórmula «ahorrar costes y reducir importaciones, mejorar la competitividad y contribuir a la sostenibilidad medioambiental». Una hipótesis de trabajo que, años después, en mitad de una crisis de abastecimiento de gas y con el precio de la electricidad llegando a su máximo histórico –288,95 euros el MWh en octubre de este año-, cobra más sentido que nunca.

Desde 2012, el Parlamento y el Consejo Europeo han aprobado directivas para generar un marco común que fomentara la eficiencia energética dentro de la Unión Europea y fomentar el ahorro energético, siendo una de las propuestas concretas la contabilización individualizada de los costes de la calefacción, refrigeración y agua caliente.

Asimismo, el decreto tiene como requisito obligatorio la instalación de contadores individuales o repartidores de costes en los edificios con calefacción central construidos antes de 1998, ya que a partir de dicho año se aprobó la normativa del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE), que obligaba a los nuevos edificios a disponer de un sistema que permitiera el reparto de gastos correspondientes de cada suministro.

Con la instalación de contadores individuales, cada vecino podrá pagar en función de lo que haya consumido. Se trata pues de incitar a la población a sensibilizarse con su consumo energético a través de su coste, que según las estimaciones de AERCCA se recortará entre un 20% y un 30% de media por edificio. Esto es, unos 230 euros anuales por vivienda. «Cuando te vas de una habitación apagas la luz. Intentamos no dejarla encendida al irnos, así que la enciendes sólo cuando entras. Con la calefacción pasa algo parecido. Esta medida contribuye a la sensibilización del coste energético», ilustra el presidente de AERCCA.

La norma también establece que la instalación de contadores individuales deberá hacerse «siempre que sea técnicamente viable y económicamente rentable», algo que el sector trata de propiciar mediante el alquiler de contadores. «Así intentamos que el gasto para el vecino sea el mínimo», esgrime Abati, quien asegura que cerca del 90% de las instalaciones ya realizadas han seguido este modelo.

Al rededor de 1,6 millones de viviendas en Españadeberán someterse a esta transformación según los datos de AERCCA, de las que estiman que un 18% ya lo ha instalado. La mayoría de ellas, unas 700.000, se encuentran en Madrid, donde ya han mutado de modelo aproximadamente el 12% de las viviendas con calefacción central. Pero en esta esta comunidad el plazo de adaptación a la nueva normativa es más corto.

Esto se debe a que el real decreto establece diferentes plazos en función de la zona climática en la que se encuentre el edificio, perteneciendo la mayor parte de la Comunidad de Madrid a la zona climática D. Esto significa que todos los edificios con calefacción central deberían tener al menos un presupuesto para la instalación de los contadores a 1 de diciembre de 2021. A partir de ese momento, Madrid tendrá hasta octubre de 2022 y marzo de 2023 para realizar las instalaciones pertinentes en los edificios de menos y más de 20 viviendas.

«Vamos con bastante retraso», advierte Abati, quien también reconoce que la pandemia ha podido ralentizar la transformación del modelo. Aun así, apremia a los agentes sociales encargados de dar los primeros pasos -comunidades de propietarios y administradores de fincas-, ya que de no cumplir con los plazos establecidos, las comunidades de propietarios podrían recibir sanciones de entre 300 a 60.000 euros.

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