Acosta, el tiburón español que viene a comerse todos los récords en las motos

Acosta, el tiburón español que viene a comerse todos los récords en las motos

Una caída de Dennis Foggia a falta de poco menos de una vuelta para acabar el GP del Algarve le dio a Pedro Acosta un título que empezó a fraguar desde el mismo día que se estrenó en el campeonato del mundo en marzo cuando firmó un arranque legendario

A toro pasado es fácil preverlo, pero Acosta ya estaba en la lista de posibles ‘supercampeones’ de futuro. Cuando Paco Mármol, su hombre de confianza, primer maestro y amigo, le vio subirse junto a su padre en una moto, se dio cuenta de que ese pececillo era un tiburón. La relación con el mar de este sonriente y risueño chaval viene de familia: a diferencia de otros, su familia no tiene un pasado en el motor o unos cimientos financieros que pudiesen ayudarle en su camino a la gloria: su familia se dedica a la pesca.

Pronto llamó la atención de los responsables de las mejores canteras del motociclismo, pero no sólo por las victorias, sino por su estilo. Frenadas en seco, en línea recta como tiradas con regla, con un estilo que recuerda a toda una leyenda: Kevin Schwantz

No es casual: su padre le enseñó quién fue el legendario campeón de 500cc y el estilo de acosta es prácticamente idéntico al de aquel. Entrenarse con motos mucho más potentes, de 600cc, le ha permitido no sólo arrasar en Moto3 sino ganarse un puesto por aclamación en Moto2. 

El campeón del mundo más joven de la historia del motociclismo español por delante de Marc Márquez (que no es el más joven en general por un día, ese honor sigue para Loris Capirossi) empezó a fraguar el título desde el primer día: en las cuatro primeras carreras logró 95 puntos de 100 posibles, con tres victorias y un segundo puesto. Nadie, ni un Márquez con el que comparte nacionalidad y poco más, ni Valentino Rossi (que le tentó para su estructura en MotoGP) ni Mike Doohan, ni Jorge Lorenzo… Ningún piloto había comenzado así su participación en el Mundial.

Este recién llegado al circo mundial de las motos ha dejado silenciado a todos. La presión de verse en los titulares de prensa desde el primer día le hizo tomar una decisión radical: borrarse todas las redes sociales de su móvil y dejar de leer la prensa. Su entorno, empezando por el citado Mármol y pasando por sus padres y por sus propios amigos de Mazarrón, le dieron espacio: es lo que necesitaba.

Desde entonces fue contemporizando, algo que para adolescentes como él no es fácil. Desde el primer momento, desde su primera caída, se dio cuenta de que no iba a ser fácil. El crecimiento físico que ha tenido en los últimos meses le hizo sufrir más para controlar la moto: es, al fin y al cabo, un niño que acaba de crecer. «Ha sido muy duro. La segunda parte de la temporada cuando di el estirón en verano me costaba mucho», le confesaba entre lágrimas a Izaskun Ruiz, de DAZN, cuando ganó el título en el Algarve, donde dejó una frase que le llevará lejos: «Si no ganaba, aprendía».

Ganado el título de Moto3, ahora le tocará dar el salto a Moto2. Lo hará con Aki Ajo y KTM, los que confiaron en él cuando se quedó sin equipo después del FIM CEV Repsol, y se las verá con pilotos mucho más curtidos, para bien y para mal, en estas lides. 

Hasta que llegue ese día, puede relajarse, por fin, y disfrutar del hito que ha logrado y con el que ha tirado abajo otra puerta de la historia para el deporte español.