AI alerta de que sigue siendo inseguro que los rohinyás vuelvan a Birmania

Refugiados rohingyás cerca de la valla fronteriza entre Bangladesh y Birmania. EFE/ Nyein Chan Naing/Archivo

Bangkok, 22 ago (EFE).- Amnistía Internacional (AI) alertó de que «sigue siendo inseguro» que los miembros de la minoría étnica rohinyá vuelvan a Birmania mientras en Bangladés se prevé iniciar este jueves un proceso de repatriación de refugiados.

«La reciente propuesta de Bangladés y Birmania para repatriar a miles de rohinyás ha generado un miedo generalizado en los campos de refugiados. Los recuerdos de asesinatos, violaciones y pueblos incendiados todavía están frescos en la mente de los rohinyás», dijo hoy Nicholas Bequelin, director de AI para el Sudeste Asiático.

Bequelin señaló en un comunicado que «con el ejército de Birmania tan poderoso e implacable como siempre, sigue siendo inseguro que (los rohinyás) regresen a Rakáin», el estado occidental birmano donde residían y desde donde unos 740.000 huyeron a territorio bangladesí hace casi dos años.

El 25 de agosto de 2017, el ejército de Birmania lanzó una ofensiva con el objetivo de reprimir un ataque de un grupo insurgente rohinyá y desencadenó el éxodo masivo de la población.

Los investigadores de Naciones Unidas calificaron el operativo militar como «limpieza étnica con marcas de genocidio» y calculan unos 10.000 rohinyás asesinados, incluidas mujeres y niños, además de la quema de poblaciones, violaciones y torturas.

«Este siniestro aniversario sirve de recordatorio del fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU para apoyar a los supervivientes y llevar a los perpetradores ante la justicia» de la Corte Internacional de La Haya, apuntó el director regional de AI.

«La situación de los rohinyás y otras minorías étnicas perseguidas en Birmania nunca mejorará hasta que el Ejército se enfrente a la justicia por sus terribles crímenes», asegura Bequelin.

Daca y Naipyidó acordaron la semana pasada la repatriación de 3.454 rohinyás, a un ritmo de procesamiento de un total de 300 refugiados al día, que serían transferidos durante un mes a un centro de tramitación.

Birmania y Bangladés ya intentaron implementar el años pasado un plan similar que fracasó de manera estrepitosa debido a que prácticamente ningún refugiado decidió regresar.

Birmania no reconoce la ciudadanía de los rohinyás, a quienes califica de inmigrantes bengalíes, y les somete desde hace años a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.